martes, 19 de mayo de 2020

El mismo triste final

Estoy cansada de haber ido a tres especialistas y que no haya habido cambios. Me molesta y duele negar siempre toda esperanza cuando detrás de esa fingida despreocupación están mis ganas de escuchar un diagnóstico distinto. Siempre digo que será mi última visita porque duele cuando sales y dejas la clínica atrás. 

La primera vez que lo escuché ni siquiera era consciente de lo que significaba porque era joven y siendo sinceros una de mis últimas preocupaciones. Y ahora tampoco lo es, pero es como un zumbido detrás de la oreja y esa verdad no cambia. 

Siempre le he buscado el lado positivo a todo y mañana muy probablemente lo haga, pero hoy solo quiero llorar y macharme pensando en por qué yo, que es eso tan complicado que no puede cambiarse, por qué mi cuerpo no sigue las leyes escritas y no escritas del universo. ¿De verdad las cosas tenían que ser así? 

No tengo las mismas posibilidades que el resto de personas, y se que también tengo más que otras, pero eso hoy no me consuela. Mañana seguro lo hará. Pero hoy no. Hoy nada me hace ser más feliz.  Y sí, ya se que no tengo una enfermedad, que mi vida no se acaba, que después de todo tengo “salud” Pero me da igual, hoy me da igual. 

Nadie parece entender cuanto me afecta porque no lo manifiesto mes a mes, pero en el fondo duele. Hago chistes para no llorar y lo cuento como una anécdota para que la gente no se preocupe porque lo contrario tampoco cambiará nada. . No busco palabras bonitas, no quiero consuelos que no entienden, no necesito palmadas en la espalda, no quiero dulces sonrisas. Nada va a cambiar. La realidad es un asco. Lo llevo sabiendo hace más de diez años y siempre me pasa igual cuando toca revisión, siempre la misma historia con el mismo triste final. 

martes, 24 de diciembre de 2019

Feliz Navidad

Estamos ya en Navidad y quién me conoce sabe que me encanta esta etapa del año, que la recibo con ilusión y alegría. 

Feliz Navidad a mi familia y amigos, a aquellos que un día quise y hoy ya no están, a los que me enseñaron algo y yo olvidé, al chico que me gusta y que no le digo, al chico que quise y hoy ya no, a los amigos que están lejos y los de cerca, a mis compañeros de trabajo, a esos niños que al final sacan una sonrisa, en definitiva a todos los que han formado o forman parte de mi vida. 

Me encantaría poder un tomar café tranquilo con mucha gente en estas fechas pero es imposible cuadrar agendas porque todos volvemos al pueblo y a mil compromisos... aunque yo ya he empezado a disfrutar de tardes con una taza caliente en medio y conversaciones locas, divertidas, las que traen recuerdos... a disfrutar de mil abrazos y más risas que nunca, a sonreír y a que me duela la barriga de tanto reír. 



Tengo compromisos fechados y otros que seguro que surgen, tengo cafés pendientes con amigos de la infancia y comidas con los que siempre están. En definitiva tengo miles de momentos por delante para reír, hablar, recordar y sobre todo disfrutar de los demás. 

¡FELIZ NAVIDAD!

sábado, 5 de octubre de 2019

Desilusión

¿Cuántas veces tiene que fallarnos una persona para dejar de confiar en ella? Esta pregunta no para de taladrarme la cabeza durante los últimos meses. Pienso que hay personas que nos fallan muy a menudo y a las que siempre le damos miles de oportunidades por alguna razón. 

Al final lo único que consigues es estar desilusionada, hacer planes sin esperar nada como mucho a que te fallen en cualquier momento. Aprendes que dicen muchas cosas de boquilla pero que luego pocas se hacen realidad. Que cuando quieres que el plan salga para adelante lo más fácil es poner trabas y más trabas. 

Y luego cuando tú te enfadas, cuando saltas y dices las cosas como son, la otra persona se enfada, te echa la culpa a ti por la actitud y decide coger eso como excusa para no hacer más planes. Y ahí es cuando vuelves a descubrir que al final la cosa no va a cambiar, que se repite la historia una y otra vez... 

domingo, 28 de julio de 2019

Por fin

Ya han pasado unos días desde que conseguí alcanzar unos de los objetivos laborales que me puse hace años y que he sido capaz de asimilar poco a poco. 

El proceso no ha sido fácil pero tampoco puedo decir que haya sido imposible. Tal vez las variables de mi entorno que era capaz de manejar y las que no han ayudado a que me centrase aún más en estudiar y en no pensar. 

A lo largo de estos meses he llorado, reído, desesperado, cansado... he pasado por mil estados de ánimos... días en que pensaba en abandonarlo todo y no volver a intentarlo y otro en que encontraba las ganas en cualquier cosa. Había momentos que necesitaba hacer llamadas de auxilio para que no me dejasen caer o simplemente para que escucharan mis quejas y desesperación. Esas personas se merecen un templo porque pocos aguantan 6 meses de lloriqueos y quejas. 

No se que me depara ahora el futuro, pero si sé que tengo miedo a los cambios, a no saber si he hecho bien algunas de mis elecciones, miedo a volver y que las cosas ya no sean igual, miedo a echar de más de menos que nunca, miedo a una estabilidad, miedo en general. Pero es un miedo con sonrisa porque he conseguido lo que tanto desee y por lo que tanto he luchado este año. 

jueves, 13 de junio de 2019

Últimos besos...

Es tarde, muy tarde, para subir este texto, han pasado los días y ya no me siento igual. Los sentimientos cambian en mí con la misma velocidad con la que un niño ríe y llora... pero algo se estabiliza después del paso de huracanes que me destrozaron por dentro y que nunca se intuyeron. Pero no quiero dejar en un blog de notas algo que una vez fue. 

"Empiezo a mejorar... ya no te pienso por el día aunque aún por las noches me ardes. No hay noche en la que no te dedique un segundo, tal vez minutos, que no te piense, que no piense en lo que fuimos y en lo que pudimos haber sido. 
Hoy he recordado ese primer beso lleno de prisas, dentro de un coche, lleno de inseguridades y con sabor a lo prohibido. Tú no lo sabes pero me infundiste calma en medio de mi caos y aunque solo fueron diez minutos, tal vez menos, sin que ninguno lo supiéramos te elegí porque me gustabas. Ambos sabíamos que no estaba bien y nunca lo volvimos a hablar, porque hay cosas que son mejor no nombrar, pero sabemos que ese recuerdo siempre estuvo en algún rincón de nuestras mentes. 
Y eso me ha llevado al segundo beso, ese que me robaste y me dejé robar en medio de un concierto, ese que sabía que podría darse si giraba la cabeza pero que intenté evitar... el mismo beso que no tuvo más espectadores que tú y que yo. Recuerdo tu sutilidad para acercarte, como rozaste con tu mano mi espalda, incluso como antes de darme un beso solo besaste la mitad de mis labios. 
Hoy dueles menos que ayer y espero que más que mañana. Porque no puedo odiarte y hacerlo fácil, porque no puedo reprocharte aunque me nacen las ganas solas. Espero que en el futuro se apague la vivacidad de estos recuerdos, que sonría en vez de que se me haga pequeño el corazón, que no tenga miedo a encontrarte y no saber que cara poner..." 


Esta es la última entrada que te dedico, aunque tú no lo sepas, porque no puedo permitirme extrañarte, porque tengo que quererme más a mí que a tu recuerdo, porque lo que me hace mal no me ayuda a avanzar y porque como estás haciendo tú, necesito tener las cosas claras y avanzar. 

martes, 19 de marzo de 2019

Monotema

Hace unos días quedé por la noche con un amigo, de esos que siempre están ahí tras el primer tono de llamada, al que le pides caprichos como que te recojan con la moto y vienen, a los que le puedes contar tu vida sin ocultar detalles y no te juzgan sino que te escuchan. Eso amigos que han estado y siguen estando, que tal vez no nos vemos todo lo que querríamos o podríamos pero que al fin y al cabo cuando nos volvemos a ver nada cambia. 

Esta vez la llamada de auxilio la hizo él, tuvo el coraje de contar que estaba mal (no siempre es fácil) y dijo que necesitaba hablar, ver la vida desde otra perspectiva y más de una cerveza para llegar al día siguiente con una significativa resaca. Por lo que también le fue necesario un café, unas tapas y parte de la tarde... porque hay problemas que no arrancamos en una sola sesión de terapia. 

Escribo esto no por lo que me contó en la noche, si no porque al final todo se reduce al mismo monotema y podéis llamarlo como queráis, amor, cariño, pareja, celos, novios y novias, más, locura pasajera, intensidad, miedo, lucha y coraje porque cualquier palabra en algún momento la podemos relacionarlo con el mismo concepto. El nombre podéis elegirlo vosotros/as. 

Las historias son distintas, los personajes también. Había momentos en los que su historia se entremezclaba con la mía, en la que me veía reflejada y otros en los que no tanto pero en los que podía entenderlo. Al final todos repetimos idénticos pensamientos e inseguridades, todos tenemos que luchar con nuestros propios fantasmas, esos que acaban siendo los mimos pero ocultos con distinta sábana. 

domingo, 3 de marzo de 2019

Ser sociable

Hoy me han hecho sentir mal. Me han hecho ver que soy "sociable" y ojo que para mí esto no es negativo, si no que el problema viene de la manera en que me suelen decir que lo soy.  

Empiezo reconociendo que soy una persona social y que me gusta estar rodeada de gente, me encanta. Disfruto de una buena charla con una sola persona o con un grupo de gente, no me asustan los sitios concurridos, parte del encanto que le veo a mi trabajo es que es con personas (muchas), creo que la gente te da más alegrías que tristezas, me relaja observar escenas de personas en una playa o un parque, me lo paso bien cuando hablo por teléfono también con amigos... 

Pero estoy cansada de que  algunas personas hagan referencia a eso mismo en tono despectivo, que cuando no salga de mi casa pregunten con extrañeza que cómo que estoy sola, que si no cojo el teléfono porque está en silencio directamente intuyan que he quedado, que cuando sí que reconozco que he salido me digan "para variar" o "me lo imaginaba"... me alegra ser tan previsible pero no juzgues una parte de mí, no juzgues mi forma de ser, porque si eso no te gusta, no te gusto yo. 

Me hacen sentir mal, porque sí, me gusta estar con gente, sí hablo más que callo y sí una cerveza con una buena charla puede estar entre mis mejores momentos del día. Pero ¿Por qué me juzgan? ¿Qué tiene de malo querer estar rodeada de personas y que me guste poco la soledad que da cuatro paredes? Y con esto no quiero decir que no disfrute de momentos a solas, de escuchar yo música en mi cuarto, de conducir sin compañía (¿por qué cree la gente que muchas veces no utilizo blablacar?...), de salir a correr y no necesitar a nadie. 

Se que muchas veces ganamos a pulso que nos digan tal o cuál, pero hay mil maneras de decirlo, cuidando el trasfondo que se da y las veces que se dicen. A veces me pregunto si es que piensan que no tengo casa, que tal vez duermo en albergues para así poder estar rodeada de gente y claro, concierto y manifestación que hay ahí estaré yo porque no estoy sola, ¿no?. Pues NO, se equivocan, ser sociable no es sinónimo de tener que cerrar bares o abrirlos, tampoco es sinónimo de no entrar en tu casa, ni mucho menos de que si no coges el teléfono es porque estás rodeada de gente. Que no. 

Que ser sociable es querer reír acompañado y no solo, es querer compartir lo que te pasa sin miedo a contarlo porque soy persona y a todos nos acaban pasando cosas similares, ser sociable para mí es preferir un momento en un bar que estudiar en casa (pero no, no tener cabeza para saber elegir cuándo una cosa y cuándo otra); y sí, ser sociable sí es querer hablar por teléfono pero no vivir pendiente al segundo de él por si te llaman... pero no me juzgues por no llegar a tiempo y responder y directamente pensar que estoy con más personas, porque NO. 

Y siento mucho que eso sea un problema para mucha gente porque no voy a dejar de ser sociable por mucho que no guste, como tampoco puedo dejar de ser rubia. Porque si mi familia entiende mi personalidad, si mis amigos de verdad aceptan algo como esto, haciendo bromas (atención, sin maldad) sobre la cantidad de personas que soy capaz de saludar en un sitio concurrido y lleno de gente, ¿quién eres tú para soltar como un resoplo o un bufido que estoy con gente... y si así fuera ¿cuál es ese gran problema?

Estar con gente no me quita de cuidar a la gente que quiero, se mantener a personas en mi vida sin que otras ocupen el tiempo de los demás... por eso tal vez, porque me gusta cuidar a mis amigos sea que me critican... pero en el coche mientras conduzco busco tiempo para hablar con algunos, llamo por teléfono en un supermercado, quedo por la noche si puedo, de vez en cuando envío un audio a esa gente con la que vamos perdiendo el contacto... porque al final ser sociable se trata de cuidar a la gente que te rodea y a la que no puede hacerlo por la distancia. 

jueves, 31 de enero de 2019

Adaptar realidades

El título que estáis leyendo no es mío, lo he robado de una conversación que tuve no hace muchos días con alguien que para mí es especial. Y es que nos encontramos viviendo una realidad que no es la que queremos, pero tampoco la peor que tenemos y la cuál nos obliga a ser trapecistas de nuestras propias vidas porque lo contrario si quiera se contempla. Hay que vivir la realidad que tenemos y adaptarla para sacarle el mayor jugo a la vida... pero ¿hasta que punto nos conviene hacer algo así?

La realidad es la que es, imposible no hay nada, pero tampoco parece que la palabra posible encaje en este puzzle. Tras haber hecho una declaración de intenciones... yo me pregunto ¿ahora qué? ¿Debo vivir sabiendo lo que sentimos pero aceptar que nada pasará? Si dos personas hubiesen hablado tan claro como nosotros, estoy segura de que la situación sería muy distinta a la que mantenemos. Sin embargo, la realidad golpea una y otra vez implacable.

A veces me gusta leer poesía (más que a veces) y siento un cosquilleo agradable cuando me veo reflejada en unas palabras que no escribí pero que podría hacer mías. Porque si yo estoy ahí, tú estás también conmigo. La poesía expresa mucho más que las letras que compone un poema y me gusta por eso, porque me hace soñar, me hace sonreír y sobre todo porque escapo de esa realidad y porque la adapto, tal y como me aconsejas.

La realidad adaptada no es algo que nadie quiera vivir pero a lo que estoy segura, que muchos tenemos que hacer frente en nuestro día a día, porque si no es por una cosa u otra adaptarla al final significa vivirla. Así que vivamos lo que tenemos ahora, adaptado o no, sea como sea: vivamos. 

lunes, 31 de diciembre de 2018

Último día del año

Ha llegado el último día del año y con ello el inevitable balance que hacemos de estos 365 días, de como lo hemos vivido, de como lo hemos pasado, de quienes han entrado en nuestras vidas o de quienes se han quedado un año más aguantando los buenos y los malos momentos. 

El balance general, es que ha sido un muy buen año, donde he conocido gente buena y maravillosa, unos compañeros de trabajo que merece la pena tener y con los que vuelvo a repetir un curso más. He tenido suerte con mis alumnos/as y además me gusta la zona y sitio donde trabajo. 

Tengo a mis amigas incondicionales, que siguen estando ahí... y aunque cada vez nos vemos menos, eso es cierto, cada ciertos meses seguimos encontrando un hueco para echarnos unas risas y hablar de todo y nada. Son épocas de cambio entre nosotras porque avanzamos en nuestra vida laboral y profesional, pero no hace que una llamada de teléfono no nos vuelva a acercar como siempre. 

Y que decir de mi familia, esos que siempre están, que siempre mantienen el contacto y no me dejan desaparecer un día sin escribir aunque sea un mensaje haciéndoles saber que estoy bien; esos que recorren kms para verme si yo no puedo acercarme a casa para darles un abrazo, los que si tengo un problema me escuchan y se preocupan por mí, me dan soluciones pero me dejan siempre crecer y equivocarme. 

Ha sido un año largo con 365 oportunidades para crecer y avanzar y también para tropezar y llorar. He tenido de todo un poco, he hecho viajes y conocido nuevos países y ciudades, he reído a carcajadas hasta dolerme las mandíbulas y la barriga, también he llorado y me he desesperado como nunca, he perdido chaquetas por el camino, he ido de conciertos y al teatro, he seguido compartiendo el tiempo con aquellos que me quieren, les he quitado tiempo a quienes me hacían daño, he encontrado el balance con algunas personas y sobre todo y más importante he aprendido a ser feliz, muy muy feliz. 

Gracias a este 2018 que se acaba y todas aquellas personas que han formado parte de él, tanto bueno como malo, pero muchas gracias. Ha sido sin duda un placer poder llenar un poquito más la mochila que llevo a la espalda con tantos recuerdos compartidos. 

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Insomnio

Llevo más de media hora dando vueltas en una cama que ya se me queda chica, cuando curiosamente es más grande de lo necesario para lo que ocupa mi cuerpo. Me ha dado tiempo a imaginar miles de historias que nunca viviré, a recordar miles de momentos que ya viví y a no dejarme reflexionar sobre ciertos aspectos que no quiero pensar. 

He optado por abrir spotify y escribir sobre nada y sobre todo. Ahora suena una de esas canciones que son capaces de relajarme y que me evoca recuerdos de una historia que ya fue. Porque hace solo un par de años me sorprendían cuando escuchaba que hay personas que asocian recuerdos a canciones, ya que yo defendía que la asociación correcta era canciones a recuerdos.... nunca llegamos a un acuerdo... ahora tal vez admita que ambas opciones son ciertas. 

Las canciones me ayudan a pensar, a relajarme, a ser feliz, a terminar de romperme o a encontrar lo que quiero decir. No hay historia que no esté cantada, solo hay que saber rebuscar un poco en cada letra  para encontrar algo que parezca sacado de nuestra vida. Lo que me lleva a pensar que todos estamos irremediablemente condenados a vivir ciertas situaciones, no todas malas ni buenas, que nos ayuden a bailar lo que el destino nos presenta. 

En momentos así, me ayuda a sentirme menos sola o perdida... si otros han escrito y cantado lo que yo siento, si hay alguien que también se reconoce en un verso de una canción, el problema parece menos problema. Mi problema, dificultad o situación no es exclusiva y siempre puedo buscar otra canción que tenga la solución al problema, que me haga sonreir y querer moverme.  

miércoles, 17 de octubre de 2018

Se exprimió la última risa

He escrito tantas veces esta primera frase de esta nueva entrada, que he perdido la cuenta de ello. Probablemente el motivo sea que no se que quiero escribir, o que no quiero escribir lo que otros puedan leer, o que simplemente no estoy en mi mejor momento de inspiración....

O tal vez sea que no me doy tiempo para pensar y darle vueltas a la cabeza, porque directamente prefiero mantenerme ocupada, hacer mil cosas, matar el tiempo con cualquier cosa que no sea tu imagen en mi cabeza. 

Cada vez tu recuerdo es menos nítido y eso es culpa de ambos, ya que hemos ayudado a base de golpes. Hemos retorcido los recuerdos hasta exprimir la última risa. Necesitamos tiempo y espacio, necesitamos olvidarnos y cuidarnos. 

He visto pasar oportunidades delante de mí que han volado por tu recuerdo, y nadie tiene más culpa que yo. Pero he decidido que a partir de ahora quiero aprovechar lo que me viene, arriesgarme y que me de menos miedo enfrentarme a unos nuevos ojos, una nueva mirada y una nueva sonrisa. 

sábado, 22 de septiembre de 2018

Trenes que se van

Lo que más duele no es la herida, sino el motivo por el que permitimos que nos hieran. Es incontrolable tener expectativas ante ciertas circunstancias y personas porque cuando nos fallan, sentimos doble. El enfado y coraje no es solo porque no se acordaron de ti, si no porque tú misma esperabas y apostates a que sí que te escribirían un solo mensaje. 

Te dolió cuando esa mañana no supiste nada, te dolió cuando por la tarde tampoco hubo noticias, pero te remató cuando por la noche solo dijo buenas noches sin ningún mensaje más... porque fingiste una sonrisa de oreja a oreja tras un texto en una red social y en lugar de pensar en ti, tuviste coraje para preguntar por él. Si hubo lágrimas en tus ojos es algo que solo tu sabrás porque si así fue... era por la certeza de reconocer en el dolor el motivo de éste. 

Y es que hay veces que un mensaje no es valido un día más tarde, ni tan solo un segundo después,  porque como dice el dicho "hay trenes que solo pasan una vez en la vida" y ese ya pasó. Y cuando algo ha dolido tanto y sin pretenderlo, aprendes a poner las barreras suficientes para que no se repita porque no puedes permitírtelo. 

El motivo tal vez no sea suficiente para muchos, ni siquiera para la otra persona, pero con que sí lo sea para ti, es suficiente. No todo el mundo da la misma importancia a una historia, un libro, una canción o un detalle. Pues bien, ese era tu detalle, tu historia, tu libro y tu canción, ese día era tuyo, particularmente tuyo... 24 horas de oportunidades que hubo gente que no supo aprovechar y que por el contrario personas que no esperaste si lo hicieron. 

Te enfada que algo que fue perfecto tenga un sabor agridulce porque le diste a alguien un espacio que demostró no corresponderle y dolió el frío espacio que se quedó en el hueco que debería haber ocupado. Y no quieres desmerecer a quien sí estuvo, a quien si se presentó y a quien sin creerlo te llamo, escribió o grabó vídeo. Son los demás quienes deberían tener mayor importancia y no entiendes que le hace tener tanto poder (en el fondo sí lo sabes pero duele reconocerlo). 


miércoles, 8 de agosto de 2018

Viajes


Nunca he sido una persona a la que le gustase organizar un viaje... distinto es proponer un destino. Nunca me ha gustado sentarme delante de un ordenador para tener que buscar información sobre la ciudad a visitar, horarios de entradas a monumentos, catedrales, etc... 


Sin embargo, he de reconocer que conforme más tiempo pasa y más viajo, más me gusta sentarme horas y horas delante de una pantalla de ordenador buscando datos, fechas, precios, localizaciones, etc... me encanta prepara un documento que luego imprimiré con la información que voy a necesitar, organizar más o menos los días y tiempos. 

Este verano he realizado dos "mini guías" para visitar dos ciudades muy distintas y con personas también diferentes... he perdido el tiempo que le he dedicado al ordenador y quitado de hacer otras cosas para tenerlas terminadas a tiempo pero realmente no tiene importancia si es algo que me gusta. Aún me queda uno de esos viajes, al cuál le tengo muchas ganas. Tengo ganas de compartir mi tiempo con amigos, de conocer una ciudad distinta, costumbres distintas , ampliar mi forma de ver las cosas, aprender y sobre todo divertirme haciendo algo que realmente me encanta, que no es otra cosa que viajar. 

sábado, 14 de julio de 2018

Desahogo

Así en caliente, desde el móvil y sin pensar mucho hago esta entrada. Tumbada en mi cama un sábado a las siete de la tarde de un verano más. Tengo que aprender a quererme más, a darme menos, a no abrirme en canal cuando ni de manera remota van a hacer lo mismo. 

Pero toda esta rabia es proporcional a mi cobardía para decir lo que siento al 100%. Siempre me he jactado de valiente y escondo la cabeza más hondo que la avestruces. El problema es que no soy capaz de decir: te quiero, no te olvide y no me importaría irme al precipicio si es contigo. 

Me he concienciado de que nunca miraremos el mismo horizonte, no compartiremos una cena, un cubo de palomitas, ni habrá muchas más risas compartidas. Soy egoista, cobarde o loca. Adjetivos hay para elegir, son muchos y todos un poco reales. Y lo peor es que dentro de nuestros mini enfrentamientos me siento viva porque se que soy capaz de provocarte. 

Parece que solo me acuerdo de este blog cuando estoy triste, cabreada o melancólica. Y lo cierto es que es así, mi manera de escaparme, evadirme de lo que me provoca... soltarlo y ser un poco más libre. 

martes, 26 de junio de 2018

Fin de curso

Hay días cargados de emociones, donde la tristeza, nostalgia y felicidad contenida abarca más espacio del que por naturaleza les dejaríamos. Empiezas a ver despedidas, abrazos, sonrisas, incertidumbres, charlas animadas y alguna que otra lágrima. 

Y es ahora cuando sientes que otro ciclo se acaba, que las despedidas vuelven a ti a pesar de no gustarte nada, pero en las que a pesar de todo has vivido un año único, divertido, con mil recuerdos, sonrisas, salidas nocturnas, tapas y bares, risas, noches de guitarra y canciones desafinadas, viajes, tuppers descongelados que luego cenas, rutas a pie y en barco, tardes de playeo y mil recuerdos más. 

Echarás de menos a esos alumnos que te han hecho la vida más intensa, a esos que te abrazan sin motivo, a los que tienen picardía y lo saben, a los que te sacan de tus casillas, a los que siempre tienen una sonrisa, a los que cuesta convencer y a los que se convencen pronto, a los que están siempre dispuestos y a los que te cuesta más, a los que te cuentan todos y a los que les da vergüenza hablar contigo. En general, esos niños que han hecho de tu curso un año maravilloso, porque al final solo quedan los buenos recuerdos y el saber que se van a una nueva etapa. 


miércoles, 20 de junio de 2018

Mi estrella fugaz

Hay veces que una camina directa al precipicio con todo el conocimiento de saber cuáles serán las consecuencias de la caída y aún así no hay nada que la frene. Se cree que lleva protección suficiente para lo que realmente será el golpe. Y es tras el aterrizaje que  se aprende que nunca habrá suficiente autoconvencimiento para parar lo que se siente. 

Yo sola acepté la propuesta. Yo sola me autoconvencí de que no significaría nada y de que mi corazón estaba blindado ante todo porque no repetiría el mismo error dos veces... pero demostré ser más sentimental que racional. 

No puedo hablar de arrepentimiento porque hice lo que sentí (aunque muchas veces controlé movimientos, acciones y palabras). Disfruté de cada segundo, de cada sonrisa tonta, de un intentar mantener una escucha activa, de unos planes no planeados, de cada pique tonto y provocado.  

Y es que ha sido mi estrella fugaz, esa que veo por primera vez y que es tan efímera como un pestañeo. Esa que es cálida y ardiente, que tiene el fuego suficiente para hacer brillar lo que hay a su alrededor. Una estrella que me envolvió y justo en ese momento me dí por perdida. A la mierda todo lo que había controlado, se resquebrajó el dique de contención de todo sentimiento. Y ahora días más tarde sigo sellando de nuevo las grietas para poder volver al punto de partida. Porque nunca se es lo suficientemente valiente para aceptar lo que una vez acabó haciendo daño, y porque se es muy cobarde para dejar la pregunta en el aire de "qué pasaría si...". 

sábado, 7 de abril de 2018

Reflexión de sábado

Estoy en un punto de mi vida, en los que los buenos ratos los busco día a día, donde se me acumulan las comidas, cafés y cenas con amigos, e incluso hay momentos en los que llego a pensar que debo de relajar el ritmo que llevo, cuando las personas que me rodean me dicen "no paras". Pero sinceramente no me apetece frenar o poner dificultades a cosas que me hacen sentir bien. 

Disfruto de la comida de los lunes con compañeros y ese pequeño relax que da desconectar del trabajo. Me encanta saber que cuentan conmigo los fines de semana o entre semana y que tengo la posibilidad de quedar todos los días de la semana porque siempre hay alguien que me escribe (y aunque suene egoísta, es así). Me apunto a una comida improvisada aunque me espere en casa un tupper listo para calentar, me gusta unas cañas por la noche aunque ya me haya puesto el pijama. 

Porque reconozco que si hay una palabra que me pueda definir, esa es "sociable". Y aún así, con todo este ambiente "festivo" que me rodea, con la de personas que tengo que cuentan conmigo, con la de momentos felices que superan a los malos, siempre vuelven a mi cabeza los mismo rostros de personas que he perdido por el camino y me encantaría tener. Y lo cierto es que no me siento mal, ya que me he resignado al cambio...  

A algunos los intento recuperar y otros son como un semáforo en ámbar en mi vida, aparecen y desaparecen pero sin seguir siempre el mismo tiempo entre intermitencia e intermitencia. Es probable que esa sea la causa de no poder desconectar sentimientos y pensamientos. Aún así siempre me centro en lo que tengo delante, en las risas y sonrisas que me ofrecen las personas que tengo delante, en la felicidad de sentirse querida y en saber que me quedan mil cosas por vivir y disfrutar acompañada siempre de gente que me hará feliz. 

martes, 20 de junio de 2017

Hoy sí, mañana tal vez...

Sé que tengo mil planes pendientes en una agenda escrita en algún rincón de mi cabeza, donde lo acompaña un mapa mundi y mil chinchetas por colocar, una cámara con mil fotos por imprimir para darle color a una pared blanca y millones de momentos que compartir con los que están y con los que llegarán. 

Se que tengo mil perdones por pedir, mil "te quiero" atrapados en la garganta, millones de sonrisas y cientos de lágrimas que dejar brotar, incontables abrazos que compartir y sobre todo risas que hagan que me duela la barriga por no poder parar. 

Pero no quiero preocuparme por cuando y como llegarán, no me preocupa en que lugar del mundo pase, ni si estarás tú o tú en cada momento que recuerde en el futuro... ahora sólo me preocupa disfrutar cada momento que vivo, estar localizable para la gente que me hace bien, y tener ganas de tener ganas, superar miedos que aparecen cuando cierro los ojos, regresar a sitios donde he sido feliz y sumar en una lista infinita. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

De principio a fin

Hace mucho que no escribía, y ahora sentada delante del mar encuentro las ganas para abrir el blog y escribir en él. Y es que no hay otro motivo de mi abandono que no querer enfrentarme a leer otras entradas o recordar otros momentos en los que lo he utilizado. 

Dicen que la vida es una aventura diaria... pero cuando mejor se aprecia esto es cuando sentada y mirando una puesta de sol, se reflexiona sobre lo que nos pasa día a día y como nos ha cambiado la vida en unos pocos meses.

He perdido gente en estos meses, personas que siempre serán mi pasado, y por supuesto se llevaron parte de mis sonrisas, de mis minutos y de mi tiempo regalado, porque a su lado era una aventura constante. He tomado decisiones que no han sido fáciles, he dicho un "no" que me han roto un poco por dentro mientras se pronunciaba y he enfrentado situaciones que antes evitaba. Y ahora estoy aceptando las consecuencias que no siempre son como uno quiere en su vida, pero que tal vez sean lo mejor en el futuro. 

Pero también he ganado a otras personas, he recuperado una vieja amistad, de esas que sabías que eran para toda la vida y que yo solita malogré. Nunca será como fue en el pasado, pero no quiero que vuelva a desaparecer de mi vida, porque me resulta reconfortante y me da paz saber que anda ahí para un café un sábado tarde y una charla de recuerdos mezclados. 

Y ahora estoy conociendo gente nueva, es una nueva etapa, una nueva ciudad, nuevas personas, darse la oportunidad de conocerse y conocernos... conocer, afrontar miedos, ser tú misma a ratos y sonreír en otros... arriesgarse a salir y cenar o encerrarse y pensar, apostar por nuevas metas futuras y luchar por lo que se quiere, ratos de silencio en casa y jaleo y bullicio por las mañanas, echar de menos lo conocido y a tu gente, aprovecharse cuando se vuelve a casa, disfrutar de este momento como si no hubiese un mañana, de una puesta de sol que no se volverá a repetir, con un barco al fondo, un sol naranja y un cielo teñido de rosas y morados, algo que hace el mejor momento del día.

Y mientras tanto, mientras todo esto me ocurre, lo más importante es saber que me estoy olvidando de ti, que poco a poco duele menos pensarte y que mi gracias sincero por no escribirme se mezcla cada vez menos con unas lágrimas esporádicas por el adiós. Porque nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde y yo perdí y sin saber lo que tenía realmente. Porque me cansé de decirte que busques a alguien cuando pienso que yo era la persona perfecta para ti, pero tal vez en otra vida, ya que está claro que esta no lo fue. Porque quiero que seas tan feliz que hagas feliz a los de tu alrededor y así yo poder serlo, porque egoístamente, eso me quitaría culpa a mí.. porque en el fondo siempre has sido un gracias de principio hasta el fin. 

martes, 21 de junio de 2016

Último empujón....

Debería haber escrito que estaba cerrado por vacaciones... pero lo cierto es que he estado desconectada de algunas de mis redes sociales por exceso de tareas, trabajo, estudios... pero bueno, ya se va viendo la luz al final del túnel y cada vez estamos más cerca de terminar. Quién la sigue la consigue y parece que tras un año de trabajo, intento de organización (que no siempre se conseguía) y algunas que otras lágrimas conseguiré el objetivo propuesto del curso. 

No ha sido fácil compaginar trabajo con estudios, de hecho, tampoco lo era coger el coche un día a la semana para conducir camino a una universidad y tener luego que volverse, llegar tarde al piso y cenar lo primero que veía porque el cansancio no me permitía hacerme nada elaborado.


Le he quitado horas al sueño, tiempo al ocio, ratos de charlas y risas a familias y amigos, he olvidado lo que eran series o leer un libro por placer y no por obligación; pero he aprendido que si se quiere algo se puede conseguir, que nada empieza si no te lo propones y le echas coraje a la vida, que a veces hace más la constancia y las ganas que otra cosa. Y que si el camino se hace acompañado de amigas también ayuda, por supuesto, aunque a veces como dicen por ahí... donde hay confianza da asco. 

Aún no he terminado, y me queda el último empujón, tal vez uno de los que más me estén costando... pero mirando atrás, ya parece una tontería. Empecé sin nada y puede que acabe con un título de grado en mi currículo, no me puedo quejar ¿no? Y todo en un año, con más asignaturas por cuatrimestre de lo que he tenido nunca... así que ¡esto está ya hecho!

¡A por el último empujón!