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jueves, 31 de enero de 2019

Adaptar realidades

El título que estáis leyendo no es mío, lo he robado de una conversación que tuve no hace muchos días con alguien que para mí es especial. Y es que nos encontramos viviendo una realidad que no es la que queremos, pero tampoco la peor que tenemos y la cuál nos obliga a ser trapecistas de nuestras propias vidas porque lo contrario si quiera se contempla. Hay que vivir la realidad que tenemos y adaptarla para sacarle el mayor jugo a la vida... pero ¿hasta que punto nos conviene hacer algo así?

La realidad es la que es, imposible no hay nada, pero tampoco parece que la palabra posible encaje en este puzzle. Tras haber hecho una declaración de intenciones... yo me pregunto ¿ahora qué? ¿Debo vivir sabiendo lo que sentimos pero aceptar que nada pasará? Si dos personas hubiesen hablado tan claro como nosotros, estoy segura de que la situación sería muy distinta a la que mantenemos. Sin embargo, la realidad golpea una y otra vez implacable.

A veces me gusta leer poesía (más que a veces) y siento un cosquilleo agradable cuando me veo reflejada en unas palabras que no escribí pero que podría hacer mías. Porque si yo estoy ahí, tú estás también conmigo. La poesía expresa mucho más que las letras que compone un poema y me gusta por eso, porque me hace soñar, me hace sonreír y sobre todo porque escapo de esa realidad y porque la adapto, tal y como me aconsejas.

La realidad adaptada no es algo que nadie quiera vivir pero a lo que estoy segura, que muchos tenemos que hacer frente en nuestro día a día, porque si no es por una cosa u otra adaptarla al final significa vivirla. Así que vivamos lo que tenemos ahora, adaptado o no, sea como sea: vivamos. 

martes, 28 de abril de 2015

Lógica ilógica

De verdad que esto esto no se puede calificar, ni clasificar. Yo que todo lo tengo etiquetado, que le pongo etiquetas a los tuppers en el congelador y que pego post-it por toda la casa, llega el día en el que me harté de los nombres. 

Y es que para esto aún no se ha creado nombre que pueda difinir la situación. Hay cosas sin nombre y ya. No quieres, si quiero, no puedo, si puedes, no ahora, si después, si al rato, no en minutos. Es de locos, la vida es locura. 

Yo que doy saltos en mundos que son más grandes que yo, donde la realidad supera a la ficción. Cuentos que nadie creería e historias con moraleja. Escritora de un libro que aún no tiene final, que todavía escribe el argumento con un final donde parece que los personajes se me escapan de entre las páginas y ellos cogen la pluma. 

Porque se fueron, por que volvieron. Porque nada es lógico y no hay lógica. Porque no es lo que quiero escuchar, ni oír, ni leer, porque no es lo que se espera, porque ya no espero nada. Porque todo será como tenga que ser. Porque he de aplicar el ya conocido "Carpe Diem" a mi vida estructurada, a esa que está organizada, planeada y pensada. 

Estoy construyendo la torre de Babel, consiguiendo que llegue y toque el cielo. Un problema se suma a otro y así pieza a pieza encaja. Lo difícil parece imposible, y lo imposible impensable. La torre de Babel se puede destruir, es una torre, solo hay que quitar alguna pieza de su base y caerá. 

domingo, 15 de febrero de 2015

No ni na

Escribo en el blog porque me gusta de vez en cuando pulsar las teclas del ordenador y crear textos, historias inventadas, pensamientos y delirios, otras para escribir sobre mí o compartir pequeños textos que encuentro, pero hoy lo hago para desahogarme. Porque estoy enfadada con el mundo y conmigo. 

Y es injusto, muy injusto enfadarme con el mundo porque no tiene culpa de nada, porque simplemente sigue su curso sin pararse. Pero me molesta esa gente que no entiende algo porque no quiere hacerlo, que bloquea mis pasos pero no para los suyos. Personas que se creen con el derecho de manejar y manipular una vida mientras ellos hacen todo lo que quieren, sin importarles nada ni nadie más que ellos mismos. 

Tengo rabia guardada y contenida. Y no es que esto me impida seguir con mi vida, de hecho cada vez estoy más segura de lo que quiero y de como lo quiero. De no abandonar aquellas cosas que me hacen feliz y me roban sonrisas. Digamos que cuantos más golpes recibo o más difícil se me ponen las cosas, más determinación tomo en seguir con aquello que se supone la gente no quiere que consiga. Porque si alguien me dice "no" yo les diré "no ni na" como buena andaluza que soy. 

Así que no tengo muy claro como terminará todo esto, pero se lo que quiero y se que voy a luchar por ello, porque nadie más que una misma persona puede decidir que tendrá en su vida y como desea vivirla.