Mostrando entradas con la etiqueta heridas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta heridas. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de octubre de 2014

Disparos

Sabes lo que es el daño porque lo has sufrido alguna vez. Sabes lo que es el dolor producido por alguien porque no importa cómo, si es intencionado o no, lo has recibido. Sabes lo que es sentirte mal y llorar. Sabes todo eso y nunca estás preparado para un poco más de dolor. 

Hay veces que afrontamos ir de cabeza a esa diana porque piensas que es necesario que se descarguen las armas para recibir todo de una vez, pero para lo que no estás preparado es para saber si soportarás todo lo que se dispara. Y a veces, sólo a veces, te crees fuerte y resultas no serlo. Sienten las ansiadas ganas de levantarte e irte, sientes que nada importa y que estarías mejor en otro lugar que ahí parada. Y sin embargo, tu masoquismo te hace no moverte, te hace quedarte y escuchar, defenderte con palabras que no son escuchadas y con argumentos que a quien le tiene que importar no escucha. 

Y después de todo eso, cuando ya ha no queda una sola bala, pretendemos que todo siga igual, y finges. Pero lo cierto es que no hay nada igual, es que pareces un colador, y que lo único que haces es aparentar, sonreír con tus labios, pero no con tus ojos. Y como toda herida necesita un tiempo para curarse y sin saber que tipo de cicatriz dejará sobre tu piel y tu alma. 

martes, 13 de marzo de 2012

Sellos y marcas

Conforme va pasando el tiempo en nuestras vidas, cada cosa que hacemos nos deja un recuerdo, cada persona o cada momento tienen un hueco o bien en nuestra memoria o bien en nuestro corazón, según la intensidad con la que hayan entrado a nuestra vida.

Hay personas que vienen las últimas y escalan puestos y empiezan a tener una importancia que nunca pensaste que tendrían. Empiezas a contar con ellas, a querer verlas, a reír, a hablar más de lo que hablabas antes... otras que tenían esa importancia y que luego empiezan a desaparecer y al final puede que lo hagan o no, pero si fueron importante ese hueco y lugar, esa marca que te ha creado ya no se borra, ni puede hacerla desaparecer nadie.

Luego tenemos marcas como las heridas. Esas que algunas veces nos dejan cicatrices que nos hacen recordar el momento de la caída o del golpe y nos enseñan a no cometer otra vez el mismo error, o aquellas que cuando pasa el tiempo no hay ni rastro de ellas. Aunque hay veces que depende de la intensidad el si dejaran o no dejaran marca. Puede ser un pinchazo, una mordida en los labios, una quemadura, un pellizco, una brecha... 

El caso es que en nuestra vida terminamos llenos de sellos y marcas que nos definen. Lo aceptemos o no, es así. Puedes aceptarlo con una sonrisa aún habiendo marcas que te gusten menos, o luchar contra lo que no tiene solución porque cuanto más días pasas, más marcas habrá en ti.