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martes, 13 de marzo de 2012

Sellos y marcas

Conforme va pasando el tiempo en nuestras vidas, cada cosa que hacemos nos deja un recuerdo, cada persona o cada momento tienen un hueco o bien en nuestra memoria o bien en nuestro corazón, según la intensidad con la que hayan entrado a nuestra vida.

Hay personas que vienen las últimas y escalan puestos y empiezan a tener una importancia que nunca pensaste que tendrían. Empiezas a contar con ellas, a querer verlas, a reír, a hablar más de lo que hablabas antes... otras que tenían esa importancia y que luego empiezan a desaparecer y al final puede que lo hagan o no, pero si fueron importante ese hueco y lugar, esa marca que te ha creado ya no se borra, ni puede hacerla desaparecer nadie.

Luego tenemos marcas como las heridas. Esas que algunas veces nos dejan cicatrices que nos hacen recordar el momento de la caída o del golpe y nos enseñan a no cometer otra vez el mismo error, o aquellas que cuando pasa el tiempo no hay ni rastro de ellas. Aunque hay veces que depende de la intensidad el si dejaran o no dejaran marca. Puede ser un pinchazo, una mordida en los labios, una quemadura, un pellizco, una brecha... 

El caso es que en nuestra vida terminamos llenos de sellos y marcas que nos definen. Lo aceptemos o no, es así. Puedes aceptarlo con una sonrisa aún habiendo marcas que te gusten menos, o luchar contra lo que no tiene solución porque cuanto más días pasas, más marcas habrá en ti.

viernes, 24 de febrero de 2012

Empujando lejos

Está claro que la calma nunca se queda el tiempo suficiente para que nos acostumbremos a ella. Y que cuando todo parece ir bien, de la mejor manera posible, de la manera soñada... llega alguien o algo que interrumpe y se cuela en tu mejor momento para oscurecerlo, para darle sombra a esos colores que iluminan tu vida. 

Estoy empujando esa tormenta que se avecina. He escuchado truenos y visto algún relámpago, pero aún no está encima y puede que pase de largo si le empujo con suficiente fuerza. No voy a desistir en ello, voy a utilizar ese empeño que me caracteriza y ese no desfallecer. 

Sé, que no tendría que tener la necesidad de hacer esto, no deberían de ser las cosas así... pero ya que no está en mi mano cambiar nada, acepto lo que tengo, porque he ganado más que perder,  porque difícil o no yo he decidido y yo decido. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

¡Preparados, listos, ya!

¡Preparados, listos, ya!...

Comienza la cuenta atrás. 192...191...190... Son muchos números los que tengo que contar.... algunos se pasarán muy rápidos, y serán aquellos en los que esté durmiendo. Otros se pasarán muy lentos, aburrida, pensando, recordando, queriendo lo que no tengo.... y otros me entretendré con cualquier cosa para que el tiempo que pasa no se me haga tan largo.

Mi puente termina el miércoles. Un puente diferente, un puente en casita, sin salir fuera a pesar de todo el tiempo que puedo tener. Realmente no quiero ese tiempo... pero voy a tenerlo sin pedirlo. No se como terminaré tantos días, pero llegarán a su fin, y sin que yo pueda hacer pasar el tiempo más rápido y aún así haciéndose muy lento para mí. 

Es ahora mismo, y ya estoy viendo como mi reloj va avanzando y voy restando minutos. Sonrío porque cada vez queda menos, me pongo seria si pienso en la totalidad de tiempo y sobrevivo con pensar. Tengo cosas para entretenerme, cosas en las que ya se como emplear mi tiempo, para poder sonreír un poquito, y un regalo que me han hecho hoy para sonreír muy ampliamente. Y es que con esto tengo que aguantar hasta el miércoles. La cuenta atrás comienza.... ¡ya!

lunes, 30 de enero de 2012

Time

Vivimos condicionados por el tiempo. Hacemos las cosas de acuerdo a este. Tenemos prisa siempre por que vemos como se nos pasa los minutos, nos guía y sabemos que si no lo aprovechamos ya nunca volverán, porque el tiempo avanza inexorablemente lo queramos o no. 

¿Quién no ha querido poder parar el tiempo alguna vez? ¿Quién no ha deseado poder permanecer haciendo algo durante mucho tiempo? Por ejemplo, disfrutando con los amigos, estando con tu familia, en un viaje, dando un abrazo, echado en la cama... Yo he querido parar el tiempo muchas veces, una de ella hace unos pocos días. 

Pero sin embargo, tenemos también ese momento en el que deseamos que avance rápido, mucho más de lo que lo hace, porque estamos agobiados, porque queremos olvidar, porque no queremos estar en esa situación,  porque necesitamos pasar página y eso sólo pasará si pasan las horas y los días.

El tiempo nos condiciona, y sin embargo no podemos vivir sin él. Muchas veces me da la sensación de que juega conmigo, según él quiere. Soy capaz de hablar con alguien durante ocho horas seguidas y parecer que son cinco minutos, o puedo hablar con otras personas 5 minutos y parecer que son ocho horas. Muchas veces he deseado poder tener ese pequeño poder en mis manos para decidir la rapidez con que avanza. Pero parece que nunca podré tenerlo...así que mientras, me toca disfrutar de los minutos de la mejor manera que pueda.