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domingo, 19 de febrero de 2012

Querer y no poder

He descubierto algo en los últimos meses. Y es que por mucho que la gente te diga, haz aquello que quieras, haz lo que realmente te hace feliz, muchas de las veces no es posible hacerlo. Si no que primero está el deber y luego el querer.  

Esto me ha llevado a aprender algo más. No se aceptar las cosas cómo vienen y más aún si esa llegada no es algo que yo hubiese esperado y querido. Y en lugar de buscarle un lado positivo, y aprovechar la situación sacandole el mayor partido posible, lo que hago es ser más pesimista de lo que es posible ser, así que ya se que debo de buscarle una solución a esto.

Estoy segura de que se me seguirán presentando momentos en los que no prevalecerá lo que quiera, sino lo que debo, en los que querré con toda mi alma hacer algo o estar en un sitio, y ya sea el tiempo, el espacio, el deber, la conciencia, me lo impedirá. Pero puede que luego, después, encuentre un momento en el que me sea recompensando, de una manera u otro. O eso quiero creer. 

viernes, 13 de enero de 2012

Responsabilidad ajena

No saber decir que no. No saber pasar de lo que de verdad ocurre. No querer cerrar los ojos para no ver nada. No poder fingir que no sabes nada. No tener porqué hacer una llamada y  hacerla. A esto lo llamo yo ser tonta, los demás lo llaman ser responsable. No estoy de acuerdo, más que nada porque estoy un poco, bastante molesta con la situación.

Dejas esperar hasta el último segundo, das tiempo para ver cómo se comportan los demás, pero tristemente te das cuenta poco a poco de que si no eres tú quien da el paso, no lo hará nadie. No es responsabilidad mía y asumo las cosas porque otros no tengan  consecuencias, ya que parece que el asunto solo me preocupa a mí y a nadie más. 

Al final termino cediendo, hago la llamada pertinente, mando un mensaje que no es responsabilidad mía y quedo a mitad de la noche para recoger las cosas. Esto me hace plantearme seriamente qué estoy haciendo. Mi familia me dice que ser buena, yo sinceramente pienso que ser un poco tonta, por ser así. Me desespera ver que al final y una vez más cedo yo, con la diferencia de que esta vez he pensado en abandonarlo todo. Lo que pasa, es que sé, que mañana cuando se me pase esto, y si se repite la situación volveré hacer lo mismo una vez más. Tristemente, así soy yo.