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sábado, 1 de agosto de 2015

No se deja de querer

No se deja de querer a alguien que has querido, no lo puedes eliminar de tu lista de gente que quieres pulsando una tecla como harías en el ordenador. No puedes dejar de pensar en una persona que quieres aunque dejes de verla durante meses, ni puedes dejar de sentir que te gustaría hablar con esa persona por mucho que que pasen las horas y no sepas nada de él o de ella. 

Y mucho menos puedes sacar a una persona de tu vida si primero no sale de tu cabeza o de tu corazón, sin importar que la veas, habléis o no. Y menos cuando te has dado cuenta de que quieres a esa persona más de lo que deberías y que nunca tendrías que haber dado lugar a ello, porque es un imposible. 

Pero cuando llega es imparable, y sabes (nunca como las películas) que quieres que esa persona sea feliz aunque no esté a tu lado, aunque por dentro cuando revisas una conversación antigua y lo ves online te entran esos celos y paranoias de pensar quién será el afortunado o afortunada que hablará con él. Y como si no fuera poco doloroso, además le agradeces haberle encontrado, porque te ha enseñado lo que es querer bien, quererte, sentirse protegida y no sólo eso, sino sentir seguridad en ti misma, sentirte bien tú, no sólo con él. 

E intentas como última medida que no desaparezca de tu vida, porque si la distancia ya la tenéis y hablar es mínimo ¿que impide que de vez en cuando sepáis uno del otro? Pero cuando eso se siente difícil, tienes ganas hasta de tirar la toalla, te cansaste de aporrearte la cabeza contra el mismo muro y de sentir que te pones a sus pies por mantener una conversación y llegó el momento en que decides abandonar tanto intento infructuoso. Estarás ahí por si se necesita algo, por si te necesitan, pero no habrá de ti. Aunque eso no significa dejar de querer. Tal vez se quiera toda la vida. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Remolinos de sentimientos

Hoy es uno de esos días en el que el tiempo libre me hace recordar que tengo un blog y me hace decidirme a escribir algo que ni yo misma sé por donde debe empezar. Cierto es que no quiero contar nada, no tengo ganas de airear mi estado de ánimo o mi vida, solo quiero encerrarme en mí y no hablar. 

Porque hay momentos en los que la compañía no vale, sino es la suya. De mi boca no salen las palabras para expresar el que decir, porque no sé ordenar mis sentimientos y todas esas palabras arremolinadas en mi interior. Solo quieres cerrar los ojos y notar la tranquilidad, que todo fluya y que las aguas vuelvan a su cauce, sí es que alguna vez estuvieron en él. 

Y cuando me siento tranquila y cierro los ojos, siento ese pequeño pellizco, ese desasosiego que deja la incertidumbre, el no saber. Lo peor es que me doy cuenta de lo importante cuando he atisbado la posibilidad de perdida, y entonces es cuando querría haberlo hecho todo al revés, desde el momento en que se lanzó esa primera pregunta.  Pero estoy tan agradecida que aun sin saber que pasará mañana, no podré más que aceptarlo y pensar que estoy en un escenario que nunca había planteado y que me hace feliz. Porque decir gracias ya no sirve, porque gracias no es palabra suficiente para transmitir lo que realmente se siente. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Esperanzas que nunca mueren

Dicen que en esta vida todo llega, que lo único que hay que tener es paciencia y más paciencia, y por supuesto creer que lo que sea que desees te va a ocurrir. 

Yo paciencia creo que tengo, más que nada porque no queda otra y tampoco se puede hacer más que esperar. Y desear que llegue, claro que lo deseo. Lo que no sé, es si siempre la confianza la tengo y la tendré. Confío en las palabras de los demás, confío en las personas y creo en lo que me dicen, porque ellos mismo las creen y ayuda. Pero ¿y si ves la vida pasar y no ves más que cambios a tu alrededor?

Me gusta ser positiva. Intento mirar el lado bueno de las cosas siempre que puedo. Pero me conozco y en un segundo puedo verlo todo tan negro, como si fuera la nada, y en otro, todo tan colorido como el mejor día soleado que nunca ha existido. Aún así, soy una ilusa que le gusta pensar que todo puede mejorar e ir a mejor y que guarda las esperanzas hasta el último segundo, y que en su fuero interno no se da por vencida en creer que algo bueno pueda pasar. 

Solo espero poder ver un amanecer tan radiante como la gente que me rodea está consiguiendo verlo, y que las nubes que amenazan chubascos se alejen con paciencia y poco a poco, ver esos rayos de luz colarse entre la densidad del vapor de agua. 

domingo, 18 de marzo de 2012

Razón vs. Sentimientos

Me confieso una persona impulsiva. Pero mentiría si dijeses que siempre y a lo largo de toda mi vida, me he guiado por los impulsos. Miles de veces he racionalizado las cosas, pensando que puede ser mejor o si realmente estaría bien hacer algo. Claro que eso no quita el que haya habido otras miles de veces, o quizás más, que he hecho lo que he sentido, he hablado, actuado y movido por lo que realmente sentía que quería. 

Esto nunca me había traído ningún problema, simplemente hacia las cosas y ya. Pero ahora mi razón me grita una cosa y mis sentimientos me gritan otra. La gente de alrededor me pide que utilice la razón, pero mi yo me dice que sea feliz y ser feliz es hacer lo que mi corazón dice.  

Puede que esté loca, porque se que muchos harían lo que saben que será mejor para ellos y más si las consecuencias futuras serán menores. Pero si decido mirando al futuro, no vivo el presente y si no vivo mi presente, no voy a ser feliz, porque simplemente ya no puedo cambiar lo que ya he empezado y me da la felicidad. 

martes, 28 de febrero de 2012

Dos caras contrapuestas

Imaginad que dentro de vosotros existen dos personas, la positiva y la negativa, la seria y la sonriente, la espontánea y la tímida... y así un largo etcétera de adjetivos contrapuestos. Pues bien, digamos que hoy yo soy el conjunto de dos personas conviviendo en un mismo cuerpo... y según el momento prevalece una sobre la otra. 

La mayor parte del tiempo, me acompaña esa faceta seria, ese no sonreír, esa negatividad cargada de pesimismo, algo no propio de mi. Y por momentos, tengo esos rayos de esperanza, esa positividad, ese decir puedo y continuo, ese no abandonar (como siempre he sido y soy). 

Pero también se que no se trata esta vez de que tipo de persona soy o de como me gustaría a mí ser, sino que es la situación la que me va a decir como actuar y qué actitud voy a tener que tomar. Claro que eso no quita el que yo siga siendo yo y esa cabezonería no me deje dejar nada a medias, que aunque vaya directa a chocarme contra un muro, lo haga con todas mis fuerzas, porque la esperanza es lo último que se pierde y confío en que ese muro infranqueable, tenga una debilidad.

Porque sin ninguna duda, me gusta mucho más el sentimiento que deja una sonrisa, que el agrio sabor que te da una lágrima o una cara seria por horas. Y nada es suficiente para intentar sonreír durante todo un día. 

sábado, 25 de febrero de 2012

Esconderse

Voy a esconder la cabeza en algún sitio. Voy a ocultarme de la luz y hasta de las sombras, si es que eso se puede.... Voy a callar todo lo que realmente pienso a algunas personas solo porque eso será mejor para mí, voy a ser hipócrita con esta vida y voy a dejar que me machaque un poco, sólo hoy y esta semana, para con el tiempo poder machacarla yo a ella. 

Fastidia, mucho y demasiado. No se puede ser una misma, ¿verdad? pues está claro que no. Bueno pues entonces le daré a la actuación y desempolvaré mi máscara de donde estaba guardada por mucho tiempo. Y mi verdadero yo, se esconderá detrás de esa cara que no es la mía, o incluso debajo de un vaso, donde sea, no me importa... todo esto es lo correcto... o eso es lo que todos los factores me dicen, lo que cada resquicio de mi día a día, me chilla, incluso por encima de mi voz. 

Estoy cansada de no comprender, de no entender lo que para otros es tan claro. ¿Acaso vivo en un universo paralelo? Pues parece ser que así es. Porque no entiendo que lo que no hace daño a nadie, parezca herir tanto a los demás. ¿Tanto le importa a los demás mi vida? Si yo soy feliz.... ¿no deberían de ser el resto felices? Pues no, claro que no. Eso sería demasiado sencillo. 

domingo, 15 de enero de 2012

Fin del fin de semana

Ha sido un fin de semana muy largo y además muy extraño. Tenía sinceramente algo de ganas de que terminase para volver a mi rutina, esa que me cansa, esa que no me deja tiempo para disfrutar de algunos hobbies, pero tampoco tiempo para pensar en nada que no quiera pensar. 

No empecé de la mejor manera, no hay más que remitirse a mis entradas para comprobarlo, y parece que tampoco va a terminar de la mejor manera, ya me lo indicó mi tarde. Las obligaciones, el voluntariado, el deber y lo que no, me han hecho que me agote más aún de lo que ya estaba. Y a todo eso hay que añadirle la sutil y facilidad que tengo para malentender palabras, comentarios y frases. 

Creo que puede observarse, que muy positiva no estoy, pero es que hoy no puedo estarlo, quiero y no puedo, así de simple. Los motivos, para mí se quedan, no me apetece ni siquiera escribirlos. Sólo espero que mañana me levante, pueda sonreír, hacer bien lo que tenga que hacer y que esa sonrisa no se borre en todo el día. Por eso aquí termina lo poco que escriba, esperando que para que quien la haya leído haya tenido un buen fin de semana y tenga una gran semana. 

sábado, 14 de enero de 2012

I miss you

"I miss you" son solo palabras que se pueden decir vacías o cargadas de sentimiento porque realmente les encuentras un sentido. Y es que echar de menos a alguien es tan malo como no tener a nadie al lado.

Cuando una persona es importante para ti, y sabes que está ahí, no te paras a pensar en la probabilidad de no verla en mucho tiempo, porque simplemente sabes que va a seguir estando y vives el día a día. Pero cuando el tiempo lo complica todo y la oportunidad de ver a alguien se hace difícil, es cuando te das cuenta de que esa importancia que ya podía tener es aún mayor de lo que creías. 

Es por esto que hay que aprovechar los momentos que se tienen para estar con las personas, y centrarse cuando se está con ellos, no pensar en nada más y disfrutar. Para que cuando la distancia prime más que otra cosa, quede esos buenos ratos y esos buenos momentos vividos. Porque la vida, los compromisos y tu mismo interferirán para poner distancia con la gente, pero de esta misma manera tu tienes el poder de hacer que esa distancia solo sea física y nada más, el modo de evitarlo es una decisión personal, una llamada, un mensaje, un correo, una carta... 

Mientras tanto, me quedo pensando en esas personas a las que no he podido ver hoy o no he podido ver durante un día,  cuatro días, esta semana, durante un mes, el tiempo no importa. Pero se que si hoy me acuerdo de ellas y ayer también lo hice, de que si ahora como hace tres días quiero volver a verlas es porque realmente son muy, pero muy importante en mi vida.  

viernes, 13 de enero de 2012

Responsabilidad ajena

No saber decir que no. No saber pasar de lo que de verdad ocurre. No querer cerrar los ojos para no ver nada. No poder fingir que no sabes nada. No tener porqué hacer una llamada y  hacerla. A esto lo llamo yo ser tonta, los demás lo llaman ser responsable. No estoy de acuerdo, más que nada porque estoy un poco, bastante molesta con la situación.

Dejas esperar hasta el último segundo, das tiempo para ver cómo se comportan los demás, pero tristemente te das cuenta poco a poco de que si no eres tú quien da el paso, no lo hará nadie. No es responsabilidad mía y asumo las cosas porque otros no tengan  consecuencias, ya que parece que el asunto solo me preocupa a mí y a nadie más. 

Al final termino cediendo, hago la llamada pertinente, mando un mensaje que no es responsabilidad mía y quedo a mitad de la noche para recoger las cosas. Esto me hace plantearme seriamente qué estoy haciendo. Mi familia me dice que ser buena, yo sinceramente pienso que ser un poco tonta, por ser así. Me desespera ver que al final y una vez más cedo yo, con la diferencia de que esta vez he pensado en abandonarlo todo. Lo que pasa, es que sé, que mañana cuando se me pase esto, y si se repite la situación volveré hacer lo mismo una vez más. Tristemente, así soy yo.

jueves, 12 de enero de 2012

Tras la pared

Un mal día lo tiene todo el mundo. Porque existen esas 24 horas, en las que cuando estás despierto las cosas no van bien, y sientes que si algo va mal, siempre puede ir peor. Empiezas la mañana con ese sentimiento de que no deberías haberte levantado de la cama y seguir durmiendo. 

Pues bien, no hace mucho tuve un día complicado. ¿Por qué escribirlo hoy? Porque quiero y puedo, porque cuando ya ha pasado no parece tanto, pero cuando lo estás viviendo parece un mundo. Porque si lo escribo, puede que cuando vuelva a leer esta entrada hasta sonría por ello, como hago hoy. Porque si me vuelvo a encontrar mal, puede que leyendo esto, me anime y vea la situación desde otro punto de vista. Y porque si me vuelven a preguntar ¿como estás? no quiero volver a responder bien, quiero poder decir todo lo que se esconde detrás de eso, que estoy mal, vacía, me siento patética. 

Quiero que llegue alguien y se de cuenta que estoy entre paredes, que me he ocultado en un rincón donde no puedan verme, donde no dejo pasar a la gente, porque no es que quiera estar sola, sino que yo los lanzo muy lejos. Que esa persona machaque los muros, los quiebre, los haga caer de una vez como un tornado, uno a uno con un martillo, la manera no es lo importante, sino saber que al final siempre llega y derriba todo, se hace camino hasta llegar donde yo estoy, tras la pared.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Sin palabras

A lo largo de mi vida pocas veces me he quedado sin palabras. Soy una persona que siempre tiene un comentario listo para decir, alguien que si se encuentra bien tiene palabras para todos y habla como dicen "por los codos" o hasta debajo del agua (y esto lo he hecho de verdad). 

Pero ayer me pasó lo contrario, tuve un momento en el que no encontraba palabras para decir lo que pensaba o sentía, para hacer saber lo que me parecía o para hacer llegar a los demás la alegría que podía sentir en ese momento. Y lo peor es que a día de hoy, no se como hacerlo. 

Con lo cuál, he llegado a la conclusión de que hay veces que los sentimientos nos desbordan, van más allá de nosotros mismos, son tales que no se pueden expresar, un agradecimiento no es suficiente, a veces las lágrimas tampoco lo son, una sonrisa es muy débil, un abrazo muy débil y una mirada muy poco. Y entonces llega el momento en que no sabes como hacer para que la otra persona o el resto conozcan la intensidad de lo que sientes, porque se hace imposible, porque simplemente no puedes, y solo te queda esperar que el resto vea esa punta del iceberg que se esconde dentro de ti.