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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Septiembre

Ha llegado ya Septiembre y con ello la incertidumbre que siempre le acompaña. Este es mi mes de la sorpresa, del cambio, de lo inesperado. Como cada Septiembre desde hace más o menos cuatro o cinco años, vengo esperando alguna llamada importante desde alguna terminal con decenas de números y que al descolgar el teléfono se escuche la voz de un hombre o una mujer que oferte la posibilidad de trabajar en algún nuevo pueblo o ciudad. 

Tal vez mi mes favorito sea éste. No solo porque se celebre mi cumpleaños (que ciertamente, tiene bastante que ver) sino porque me encanta, a la vez que me asusta lo desconocido, el saber que pronto estaré trabajando rodeada de pequeños. 

Dejaré que Septiembre un año más me sorprenda, que cuando suene el teléfono se me encoja el estómago y piense "ya" y no me tranquilice hasta escuchar el lugar en el que estaré viviendo o los próximos nueve meses, o tal vez, algunas semanas. Son demasiadas variantes que cuesta afrontar y asimilar, pero que no hay más remedio que aceptar. 

Así que Septiembre, dejaré que me sorprendas como de costumbre has venido haciendo...


miércoles, 25 de abril de 2012

Mis colecciones

Todo el mundo atesora cosas, todo el mundo tiene algo que le gusta juntar y poder crear su pequeña colección especial. Yo tengo varias, de hecho no son ni una, ni dos... sino tres cosas las que me gusta juntar poquito a poco y en la que los demás me ayudan a juntar y a hacer mías. 

Una de ellas son las postales. Nunca pensé en crear una colección propia y de hecho nunca me compro ninguna para mí misma. Mi colección es más bien muy pequeña y solo son siete u ocho, pero son muy especiales. Porque son lugares en los que han estado amigos míos, firmados por ellos y como muestra de que se han acordado de mi en aquellos lugares donde han estado. Y quizás, tal vez, algún día sean lugares que yo también haya podido visitar. 

Mi otra colección y donde si participo yo en su propia creación, son vasos de chupito. Todo empezó un poco como en broma, y hoy en día casi todo el mundo que viaja fuera me trae un vaso como recuerdo, incluso mi propia familia. Tengo vasos de Amsterdam, Malta, Londres, Cuba, etc. Le tengo un gran cariño y los cuido como oro en paño. 

Y luego y por último están los momentos sorpresas. Son momentos que guardo en mi memoria y los atesoro. Momentos que vivo con la gente que quiero, simplemente son recuerdos. Algunos puede que sean un abrazo, otro puede que sea un regalo que me hicieron, otro tal vez una sonrisa que me dijeron o una palabra en el momento adecuado. Otros son risas, risas y más risas. Un momento de tranquilidad, un lugar especial, una caricia... 

domingo, 22 de abril de 2012

Hoy he soñado...

Hoy he soñado, que pena fue un sueño. Y aún así quiero dejar constancia por aquí de lo soñado. Quiero que en algún lugar quede presente el bonito sueño que he tenido, de esos que te hacen levantarte con una sonrisa. 

Imaginad que vais en un coche y que tienes que ir con los ojos cerrados. Los llevas cerrados por decisión propia, no hay ninguna venda que dificulte tu visión en caso de que quieras abrirlos y aún así lo cierras. A tu lado hay alguien, la persona que conduce y no importa quién es porque tu vas segura, no temes nada. Tienes la sensación de que vas a un lugar genial, algo que te gustará pero aún así no lo sabes.

Llegas al final del trayecto y no sabes si ha sido mucho o poco, simplemente tiempo sin importar la cantidad. Abres los ojos y estás en un lugar fantástico, te sientes como una princesita por estar ahí, especial, única, alguien con mucha suerte y no cabes en ti de felicidad. Terminas en este sitio y vuelves a ir a otro y pero ya con los ojos abiertos. Vuelves a ser igual de feliz o incluso más ¿eso se puede? El caso es que una vez más te subes a un coche y de nuevo con los ojos abiertos te diriges a.... no sabes donde te diriges pero te dejas llevar, y cuanto más cerca estas del final, empiezas a intuir que es. 

Quieres saltar de alegría, buscar a la persona que conduce y darle un gran abrazo y un beso. Estás en un sitio alto con un paisaje precioso. No sabes dónde, pero ahí estás. Es una maravilla. No te cansas de mirar lo que está por debajo de tus pies y sientes la felicidad, la puedes tocar. Es increíble. Estás segura de que en ese momento no hay nadie más feliz que tú en este mundo. Porque lo tienes todo en ese momento para ser feliz. 

Pero entonces ocurre y despiertas de tu sueño, en lo mejor (como siempre pasa), pero tienes esa esperanza de que se vuelva a repetir una vez más porque hay sueños que se repiten y este puede ser uno de ellos. Mientras, ahora mismo, sonrío por poder mantener todo esto en mi cabeza y poder sentirlo aún no habiéndolo vivido.