jueves, 8 de octubre de 2015

Días y días

Existen millones de tipos de días. Los buenos, los malos, los muy buenos, los nostálgicos, los felices, los que pasan rápido, los que nunca acaban... pero siempre tenemos de todos. Pues bien, hoy uno de esos días con nube gris en el cielo y que amenaza con empezar a llover. El día parece empezar mal y no consigue enfilarse. 

La mañana ha sido insulsa, al contrario de lo que pueda pensarse, no tiene mayor interés, ni mayor importancia, otra día igual a anteriores. Nada que destaque, ninguna novedad. Nada. La monotonía instalada en horas de mi vida. 

Pero a partir de la tarde, ha empezado a descarrilarse el carro y parece que no termina. Situaciones familiares complicadas, incidentes en cosas que no debería haberlas, cambios de última hora, correos de trabajo que no hacen mejorar el día... 

Para acabar leyendo palabras que sabes que te harán daño, en plan autodestrucción. Porque hoy me apetece sentir la añoranza de lo que fue y no será, de lo mal que se hicieron las cosas y el daño que se sintió. Hoy me apetece llorarle en silencio, echarle de menos a solas, escuchar música y recordar momentos pasados, porque pudo ser lo mejor y no será nada. 

Hay verdades que llegan para instalarse, que duelen y no sabes como curar, ni pasar página, ni olvidar. Aún así siempre estará ahí, en un pequeño rincón, formando parte de recuerdos y del pasado, un rincón que me pertenece solo a mí y que sé que también formará parte de ti. 

domingo, 27 de septiembre de 2015

Planes

Hay planes improvisados y planes muy pensados. Personas que les encanta hacer millones de planes y otras que simplemente se dejan llevar por lo que surja y vaya saliendo. Lo que es cierto, es que a todos nos gusta tener un buen día y de vez en cuando hacer algo que resulte novedad en nuestras vidas. 

Además hacer un plan no tiene que significar que salga siempre bien, puede que se estropeen por cualquier cosa o que no fuesen lo que se esperaba, o bien cuando ya ha pasado no se recuerda con la misma intensidad y emoción y pierden valor. 

No se sabe, lo único en lo que creo es que hay que aprovechar el momento, disfrutar del día a día, de lo que tenemos y de lo que hacemos, porque la vida es solo una vez, porque el mañana ya no se repetirá más y no sabemos como será de largo el futuro que tengamos. Lo vivido ya nadie podrá arrancárnoslo y será siempre nuestro, así que nada mejor que intentar tener siempre una sonrisa y pasar un gran momento. 


domingo, 20 de septiembre de 2015

Domingo raro

Ha llegado un nuevo domingo y con ello el final de una semana llena de diferentes y variados momentos. Pero lo verdaderamente raro es saber que ha empezado el curso y que yo no tengo que coger el coche para hacer un montón de kilómetros a un pueblo o ciudad donde no me espera nadie. 

Al contrario que de costumbre me puedo permitir el lujo de sentarme y relajarme en un sofá, ver una película, dormirme un rato si me apetece o simplemente no hacer nada. Es una sensación extraña que no me esperaba vivir por ahora y la verdad es que me he acostumbrado fácilmente. 

No se cuanto pueda durar lo bueno, pero por ahora lo disfrutaré al máximo. Porque es genial saber que no tengo que coger el coche y que puedo disfrutar un rato más de mi familia, de mi casa y de momentos de tranquilidad. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Estaciones

Siempre me ha gustado el verano, de hecho, se trata de mi estación del año favorita, tal vez porque desde que era chica lo asociaba a las vacaciones del colegio, además de porque hay que llevar menos ropa, la gente se muestra más alegre, es época de reencuentros, de viajar, de conocer sitios nuevos y de salir de la rutina que nos marcamos durante el resto del año. 

Pero ello no quita que no me guste el invierno. Es agradable dormir calentito sabiendo que fuera hace más frío, salir a la calle y que se te hiele la nariz o incluso es divertido entrar a un supermercado y que las gafas se te empañen por el calor que hace dentro al contraste con las gélidas temperaturas exteriores y no puedas ver nada por segundos, además de tomarte un chocolate caliente, un café o algo, mientras ves una película con una manta por encima. 

Y no me olvido de la primavera, ni del otoño. Esa primavera que adorna todo de color, creciendo nuevas flores, y ese otoño que lo tiñe todo de un color marrón, creando alfombras de hojas secas por las calles... pero que sin embargo no puedo disfrutar en el sitio donde vivo, porque aquí saltamos del verano al invierno y tenemos un solo día de tránsito entre una cosa y otra. A veces como ahora echo de menos poder vivir eso, usar la ropa de entretiempo que se acumula nueva en mi armario porque no da tiempo para usarla, quisiera poder salir con una manga al codo o una chaquetilla sin más. 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Septiembre

Ha llegado ya Septiembre y con ello la incertidumbre que siempre le acompaña. Este es mi mes de la sorpresa, del cambio, de lo inesperado. Como cada Septiembre desde hace más o menos cuatro o cinco años, vengo esperando alguna llamada importante desde alguna terminal con decenas de números y que al descolgar el teléfono se escuche la voz de un hombre o una mujer que oferte la posibilidad de trabajar en algún nuevo pueblo o ciudad. 

Tal vez mi mes favorito sea éste. No solo porque se celebre mi cumpleaños (que ciertamente, tiene bastante que ver) sino porque me encanta, a la vez que me asusta lo desconocido, el saber que pronto estaré trabajando rodeada de pequeños. 

Dejaré que Septiembre un año más me sorprenda, que cuando suene el teléfono se me encoja el estómago y piense "ya" y no me tranquilice hasta escuchar el lugar en el que estaré viviendo o los próximos nueve meses, o tal vez, algunas semanas. Son demasiadas variantes que cuesta afrontar y asimilar, pero que no hay más remedio que aceptar. 

Así que Septiembre, dejaré que me sorprendas como de costumbre has venido haciendo...


viernes, 28 de agosto de 2015

Se acaba el verano...

Llegamos a los últimos días de verano, se acaba el tiempo de vacaciones, de relax y de tranquilidad, mientras se ven venir de cerca esos días de actividad, de trabajo y de rutina. 

Sin duda y como ya comenté, ha sido un verano realmente bueno, atípico, pero muy positivo en todos los aspectos. He aprendido a disfrutar de una manera distinta, con gente diferente y desconectando mucho del presente. 

He viajado sola a sitios que desconocía, donde me esperaban grandes amigos para entretener mi tiempo libre y enseñarme más y más lugares que sin duda merece la pena visitar alguna vez en la vida. He admirado lo grandioso de los lugares que nos rodea, lo bonito de una simple puesta de sol, la calma de un café en silencio y como no, también la felicidad de una tarde con amigas. 

No ha habido huecos para amores o desamores, para eso, ya hubo tiempo extra y ahora me ha tocado disfrutar a mí, a mi manera, de mi vida, de buscar la felicidad en las cosas simples, de sonreír más, de llegar la noche y dormirme agotada de andar, conocer, hablar y reír. Tiempo para estar en familia, para compartir con los que te quieren y no te fallan. 

Sin duda un verano diferente, pero que ha sido increíble, que si miramos en retrospectiva, merece la pena conservar por siempre en la memoria.  

sábado, 1 de agosto de 2015

No se deja de querer

No se deja de querer a alguien que has querido, no lo puedes eliminar de tu lista de gente que quieres pulsando una tecla como harías en el ordenador. No puedes dejar de pensar en una persona que quieres aunque dejes de verla durante meses, ni puedes dejar de sentir que te gustaría hablar con esa persona por mucho que que pasen las horas y no sepas nada de él o de ella. 

Y mucho menos puedes sacar a una persona de tu vida si primero no sale de tu cabeza o de tu corazón, sin importar que la veas, habléis o no. Y menos cuando te has dado cuenta de que quieres a esa persona más de lo que deberías y que nunca tendrías que haber dado lugar a ello, porque es un imposible. 

Pero cuando llega es imparable, y sabes (nunca como las películas) que quieres que esa persona sea feliz aunque no esté a tu lado, aunque por dentro cuando revisas una conversación antigua y lo ves online te entran esos celos y paranoias de pensar quién será el afortunado o afortunada que hablará con él. Y como si no fuera poco doloroso, además le agradeces haberle encontrado, porque te ha enseñado lo que es querer bien, quererte, sentirse protegida y no sólo eso, sino sentir seguridad en ti misma, sentirte bien tú, no sólo con él. 

E intentas como última medida que no desaparezca de tu vida, porque si la distancia ya la tenéis y hablar es mínimo ¿que impide que de vez en cuando sepáis uno del otro? Pero cuando eso se siente difícil, tienes ganas hasta de tirar la toalla, te cansaste de aporrearte la cabeza contra el mismo muro y de sentir que te pones a sus pies por mantener una conversación y llegó el momento en que decides abandonar tanto intento infructuoso. Estarás ahí por si se necesita algo, por si te necesitan, pero no habrá de ti. Aunque eso no significa dejar de querer. Tal vez se quiera toda la vida.