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jueves, 10 de marzo de 2016

Valientes cobardes

Es curioso como el conocer a una persona cambia cosas de tu vida, como hago cosas que antes no hacías, como ver un trozo de papel me trae recuerdos y me roba una sonrisa o como la música, que antes no significaba nada, ahora tiene relación con todo. 

He perdido la cuenta de los días que hace que no nos vemos, no merece la pena echar la vista atrás y aún así haces que la eche y aún no se para qué, ni con qué sentido. Somos unos valientes cobardes; nos envalentonamos a través de unas pantallas diciendo que nos apetece vernos, pero lo cierto es que ninguno hace por donde para que eso ocurra y puede que sea porque sabemos que siempre será mejor así. 

Lo peor de esto, es que nunca te lo diré a la cara, porque como valiente cobarde que soy, hay cosas que no pienso decirte nunca, no mirándote a los ojos. Pero si alguna vez lees esto, sí que te puedo decir que estoy cansada de escribirte, porque tú y yo no nos merecemos más el recuerdo de lo que pasó y no fue. Tú y yo, nos merecemos vernos, sonreír y poder contarnos las cosas, hablar y ya. Porque sobre todo fuiste un amigo. 

Pero me sobre todo me pregunto ¿tú tampoco puedes olvidar lo que fuimos? ¿sonríes pensando en mí? ¿me has pensado alguna vez antes de dormir? ¿estás tan enfadado conmigo, como yo conmigo misma? ¿Piensas en lo que pudimos ser si yo hubiese hecho las cosas de otra manera? ¿Si quiera piensas algo que tenga que ver conmigo? Y es que te has convertido en alguien en la lejanía, ya que hablar o no contigo no cambia lo que percibo, y es que eres alguien impenetrable, tan frío de sentimientos que incomoda, y más cuando yo pude ver la calidez tan grande que hay en ti. 

Pero bueno esto no quita que quiera que conozcas a alguien con quien seas capaz de abrirte en totalidad, que seas feliz, que sonrías por tonterías, que seas espontáneo, tanto que sigas sorprendiendo a quien cree conocerte y claro que desde lo lejos pueda ver que eres feliz, para así cerrar la herida que aún tengo abierta. 

Gracias por todo, pero espero que esta sea la última vez que tenga la necesidad de desahogarme con unas teclas para poder expresar lo que siento por ti. Espero que sea la última entrada que te hace referencia. GRACIAS. 

miércoles, 1 de julio de 2015

Seguir caminando...

No desvanecer en el intento, intentarlo aunque sea tarde, seguir escribiendo, riendo y mandando mensajes. No sé que me lleva a actuar como lo hago, si realmente lo que siento o la cabeza que tengo. Soy de mente cuadriculada, si algo es de una manera no puede serlo de otra, pero cuando llegan y cambian mis esquemas me altero rápidamente. 

Las cosas cambiaron hace poco y sigo aquí intentando algo, no sé muy bien el qué, ni yo misma lo tengo claro. Supongo que cumplir una promesa que un día hice y que no quiero romper porque tiene sentido y significado para mí. 

Es muy difícil cuando mi subconsciente por un lado mi chilla que ya es tarde, que intentándolo quedo como una persona cansina, desesperada o idiota que no sabe simplemente aceptar algo. Pero es que por otro lado, si abandono, si realmente dejo de escribir, si desaparezco como tengo costumbre, sucumbiré a lo de siempre, a darle la razón a la otra persona, a perder a alguien que realmente no tengo motivos para que desaparezca de mi vida, a dejar en el tintero muchas cosas sin acabar, a lamentarme en el futuro con la pregunta "¿Y si...?". 

Pero es complicado cuando no ves reciprocidad, y aún así cierras los ojos y sigues escribiendo cosas que luego te arrepientes pero te consuelas a ti misma diciendo que realmente lo pensaba. No es que quieras que la otra persona haga las mismas cosas que tú. Porque nadie, absolutamente nadie, actúa igual a otra persona. Pero puede que si se espere algo, y eso que no tengo muy claro el qué tampoco. 

Obviamente nada volverá a ser igual, pero ¿quién quiere que las cosas sucedan igual?. Eso sí que lo tengo claro, todo tendría que ser diferente. Todo debería cambiar. Pero puede que mis cambios lleguen tarde, que si quiera a lo que aspiro ya no sea posible, que no quiero un inicio, que no quiero volver a los pasos que ya caminé, pero si quiero caminar de nuevo con tranquilidad.  Que no es lo mismo, porque ya no lo quiero. No.

Y todo esto viene a que ahora mismo estoy enfadada conmigo misma porque no aprendo, porque soy como una niña tonta que suspende la lección una y otra vez, da igual de que asignatura hablemos, soy de esas personas que le toman cariño a la piedra, a las piedras. Y justo mientras escribo esto, idiota de mi, sigo pensando que las cosas pueden cambiar, que hay algo que se pueda hacer, que puedo olvidar y seguir, que no tiene sentido enfadarse más, que no tengo que romper más garrotas, que me encantaría que me regalasen una nueva, que no se... supongo que demasiadas cosas pasan por mi cabeza en estos momentos y que son tan confusas, como posiblemente lo es esta entrada que he escrito.

martes, 23 de junio de 2015

Última oportunidad

Esta era la última oportunidad, pero claro supongo que sólo lo era para mí. Se acabó el tiempo en este sofa, dormir en una cama de matrimonio, paseos oliendo a mar y películas en una televisión. Ya no hay más oportunidades, se gastaron todas como se consume una vela y ya no vuelve a prender porque desapareció la cera. 

Hubiese sido una gran semana, mejor de lo que lo está siendo, está San Juan, la feria de barrio, un fin de curso ajetreado, comidas y celebraciones. Pero como digo, hay oportunidades perdidas y nunca devueltas. Y es que esta lo fue. Así que ya si, se puso el punto y final. Se terminó. Porque guardar la esperanza está bien, pero llega un momento en el que entiendes que guardar la esperanza junto a la espera, eso solo hace daño. 

lunes, 15 de junio de 2015

We're giving up on us

Hay veces que te das cuenta que la vida ha corrido más que tú. Y es que llegas tarde a todo, a lo importante y a lo simple, sin importar que tanto intentos hagas de correr un sprint. Lo que quedó atrás no tiene vuelta y con ello todos esos sueños que ahora si no están rotos, están guardados en un lugar de esos que intentamos no tocar para que no duela. 

Pero claro, en ese momento encuentro todas esas palabras que debería haber dicho y no diré. No perdamos el tiempo en culpables, no tiene sentido, nada arreglará la historia que no fue. Pero haz algo por mí, mira mis fotos y dime si esa sonrisa mentía, si tu felicidad no era cierta o si todo lo que vivimos no era real. Nadie podrá borrar un viaje de locura, una tarta fría de congelador o un domingo de película y manta. 

Nos hemos robado el futuro y con ello sus infinitas oportunidades, aciertos y errores. Y contigo todo es diferente. No puedo odiarte, ni culparte, pero si enfadarme, me enfada que hayas tomado algunas decisiones sin pensar si estaría de acuerdo, que juegues a un juego al que no soy capaz de seguirte, que no hayas cogido y me hayas dicho todo eso que no dirás porque así eres tú, que hayas dejado mi vida plagada de recuerdos de ti. Y aún así no sé hacer recaer sobre ti la responsabilidad de esta decisión, porque yo decidí que sucediera así. Por que fue así y ya. Por que sea como sea "Gracias". 

martes, 9 de junio de 2015

Y si... gracias

Hay historias que acaban y aún no han empezado, no llegan a despegar y tocar el cielo, porque lo que creía cielo solo era brisa. Y me pregunto que habría sido el cielo para nosotros, si ni siquiera el roce de tus labios lo fue, el abrazo que me dabas lo era o las risas al unísono nos ayudaba a tocarlo. 

Y entonces me pregunto como será el futuro, nos veremos, nos sonreiremos y luego qué, quién parará todos esos recuerdos que asaltarán mi mente. Quién callara mis dudas cuando venga el temido "y si..." pero lo cierto es que mi historia se escribe así, sin conocer muchas respuestas, una receta con ingredientes varios sin conocer el resultado final. 

Y es que me embarqué dispuesta a naufragar y me veo ahora a la deriva. Necesito encontrar mi rumbo de nuevo sin ti, pero contigo, qué contradicción. Y es que no voy a dejar las maletas donde se guardan tus recuerdos, irán conmigo a un nuevo destino, y aunque cierre las puertas de un piso que no volveré a pisar o pasaré la página de un libro que no volveré a leer, serán recuerdos que van adheridos a mi piel. 

No permitiré que se me borre la sonrisa si revivo algo que me haga evocarte, porque lo nuestro no ha sido una historia de barra, ni fugaz como estrella en el cielo. Porque no mido el tiempo en horas, sino en latidos, en momentos y risas. 

jueves, 20 de noviembre de 2014

Remolinos de sentimientos

Hoy es uno de esos días en el que el tiempo libre me hace recordar que tengo un blog y me hace decidirme a escribir algo que ni yo misma sé por donde debe empezar. Cierto es que no quiero contar nada, no tengo ganas de airear mi estado de ánimo o mi vida, solo quiero encerrarme en mí y no hablar. 

Porque hay momentos en los que la compañía no vale, sino es la suya. De mi boca no salen las palabras para expresar el que decir, porque no sé ordenar mis sentimientos y todas esas palabras arremolinadas en mi interior. Solo quieres cerrar los ojos y notar la tranquilidad, que todo fluya y que las aguas vuelvan a su cauce, sí es que alguna vez estuvieron en él. 

Y cuando me siento tranquila y cierro los ojos, siento ese pequeño pellizco, ese desasosiego que deja la incertidumbre, el no saber. Lo peor es que me doy cuenta de lo importante cuando he atisbado la posibilidad de perdida, y entonces es cuando querría haberlo hecho todo al revés, desde el momento en que se lanzó esa primera pregunta.  Pero estoy tan agradecida que aun sin saber que pasará mañana, no podré más que aceptarlo y pensar que estoy en un escenario que nunca había planteado y que me hace feliz. Porque decir gracias ya no sirve, porque gracias no es palabra suficiente para transmitir lo que realmente se siente.