domingo, 4 de marzo de 2012

Simplemente yo

Hoy me han dicho, que no me dejo conocer. Me han dicho que soy una persona que soy muy amable con todos, pero que realmente no muestro lo que soy, que me escondo detrás de la palabra. 

¿Qué quieren saber de mi? Soy rubia, me gusta el color amarillo, no tengo un prototipo definido de música. Hay gente que me considera friki, adoro leer mangas y ver algún que otro anime y si es posible algún dorama. Soy muy cabezota, si quiero algo lucho por ello y si creo en ello y además lo quiero puedo llegar a saco uñas y dientes por mantenerme ahí o tenerlo conmigo. Y además me pico con mucha facilidad. No escucho lo que me dicen los demás y suelo hacer siempre lo que mi corazón me dice. Hablo hasta por los codos cuando estoy de buen humor, pero no esperes que profundice sobre mi vida si no eres alguien muy especial para mi, como yo puedo serlo para ti. Me gustan las fotografías, inmortalizan momentos vividos y sus pequeños detalles. La vida es grande por las cosas pequeñas, por una sonrisa, un abrazo y una mirada cómplice. Me asusto con facilidad, pero finjo ser fuerte para todo el mundo. Si algo de verdad me duele, fingiré que no lo hace y si algo me agobia mucho necesitarás saber de bricolaje. No me veréis llorar, no por nada, sino porque lloro cuando estoy al límite. No me gustan los planes improvisados, pero reconozco que luego son los mejores. Me encanta una noche de lunes como una noche de viernes. Me encanta ir de fiesta pero con la gente adecuada., aunque eso no quita un buen momento viendo una buena película. Adoro esos motes que son solo para mí. Soy egoísta, y muchas veces irracional por ello. Me gusta ese sentimiento que se produce cuando sabes que has ayudado a alguien. La sonrisa de un niño puede cambiar tu ánimo aunque sean segundos. Tengo la habilidad de ser empática por naturaleza, hay quien dice que demasiado. Me encantan las sorpresas, tanto darlas como que me sean dadas, pero siempre trato de pensar en eso que es especial para la otra persona, aunque sea una bolsa de chucherías. Creo en las promesas que hago y por mí no queda el cumplirlas, ya pueda tardar años o segundos, o sean para toda una vida. Me gusta viajar y no me importa que sea a 33km que a miles de ellos. Quiero a mis amigos por sobre muchas cosas, por ellos soy capaz de todo. Adoro a mi familia y los momentos familiares en los que no puedes dejar de reír. Soy aficionada a los chistes malos. Prefiero una verdad que duele a una mentira, y es más, incluso agradezco esa verdad. 

Y bueno... estas son solo alguna cosas de mí, pero aún y con ellas, creo que no llegarás a conocerme a no ser que te arriesgues a entrar en mi vida. 

Questions...

No existen preguntas sin respuesta. El único problema tal vez sea que nosotros no sepamos como contestarlas de manera adecuada o en caso de si saber como hacerlo, no sabemos elegir las palabras correctas (aunque no siempre las haya) o esas palabras de alguna manera se niegan a salir de ti, porque el miedo a las consecuencias, reacciones o perdida son mayores. 

Hay una frase muy conocida que dice algo así como "No hay malas respuestas, sino preguntas mal formuladas", pues bien, solo en parte es verdad, pero en mi vida están tan bien formuladas que simplemente las malas respuestas no existen, a no ser que evites contestarlas, porque des la respuesta que des se le va a otorgar un significado que puede sea acertado o errado, en función de lo que digas. 

Y luego están esas preguntas que en lugar de contestarlas, es mucho más efectivo hacer una práctica para dar una buena solución al enigma. El problema es que para hacer esa demostración muchas veces se necesita de un coraje y una valentía, que brilla por su ausencia... aunque puede que finalmente se haga, todo depende supongo del momento, la persona, el lugar, y miles de factores externos. 

martes, 28 de febrero de 2012

Dos caras contrapuestas

Imaginad que dentro de vosotros existen dos personas, la positiva y la negativa, la seria y la sonriente, la espontánea y la tímida... y así un largo etcétera de adjetivos contrapuestos. Pues bien, digamos que hoy yo soy el conjunto de dos personas conviviendo en un mismo cuerpo... y según el momento prevalece una sobre la otra. 

La mayor parte del tiempo, me acompaña esa faceta seria, ese no sonreír, esa negatividad cargada de pesimismo, algo no propio de mi. Y por momentos, tengo esos rayos de esperanza, esa positividad, ese decir puedo y continuo, ese no abandonar (como siempre he sido y soy). 

Pero también se que no se trata esta vez de que tipo de persona soy o de como me gustaría a mí ser, sino que es la situación la que me va a decir como actuar y qué actitud voy a tener que tomar. Claro que eso no quita el que yo siga siendo yo y esa cabezonería no me deje dejar nada a medias, que aunque vaya directa a chocarme contra un muro, lo haga con todas mis fuerzas, porque la esperanza es lo último que se pierde y confío en que ese muro infranqueable, tenga una debilidad.

Porque sin ninguna duda, me gusta mucho más el sentimiento que deja una sonrisa, que el agrio sabor que te da una lágrima o una cara seria por horas. Y nada es suficiente para intentar sonreír durante todo un día. 

lunes, 27 de febrero de 2012

Máscaras

¿Verdad que son bonitas las mascaras? Cuando no se ven puestas, cuando no las lleva nadie de tu alrededor, cuando están sobre la mesa o escondidas en un armario, realmente son un complemento que a todos nos gustan. Son llamativas, como poco. 

El problema se presenta cuando hay que hacer uso de ellas. No nos gustan que las personas que están cerca nuestra se las ponga y menos en nuestra presencia. Tampoco nos gusta vernos obligado a usarlas, porque da igual quien sea la persona que lo use, significa que lo que vemos o hacemos no es cierto, sino mentira y que detrás de esa realidad fingida, hay mucho más escondido.

Pero hoy en día, seamos nosotros, sea las personas que nos rodean, sea la sociedad, nos obligan a vivir con una máscara escondida a nuestras espalda preparada para utilizarse en el momento preciso. No es algo que esté mal, no juzgo el vivir con una máscara, pues no todas nuestras caras les agradan a todo el mundo. El problema es tener que vivir con ella puestas indefinidamente.

Y todos, queramos o no, tenemos una, todos. No me gusta llevar máscara, significa que no soy yo realmente, pero tampoco me arrepiente de cuando la he utilizado y no desecho la idea de tener que volver a utilizarla. Porque hay veces que con una máscara puesta para los demás, realmente se puede llegar a ser feliz, ya que las personas que realmente queremos que nos vean, lo hacen a través de ella.

Además, existen diferente tipos de máscaras. Están aquellas que cubren todo nuestro rostro y no dejan más que al descubierto nuestros mirada. Están aquellas que cubren solo media cara pero con grandes adornos y parece ocultar mucho más, y esas que apenas y si cubren la zona de los ojos. Pero sea cual sea la que utilicemos, en el momento que la utilicemos, si alguien nos mira directamente podrán mirar y ver la verdad que no se puede ocultar en una mirada. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Punto y ...

Hay momentos en los que el libro de tu vida escribe en sus páginas un punto y seguido, otras en las que es un punto y coma, otras en las que aparece un punto y a parte, y por último otras en las que se puede ver un punto y final. 

Pero ¿porqué la gente puede escribir en él cuando se trata del libro de TU vida? Se supone que soy yo la persona que lo escribe, la que decide que punto quiero poner, si deseo terminar una historia, o continuarla con un nuevo párrafo. Pero no una persona que ya tiene su libro, en todo caso puede opinar, puede preguntar, puede aconsejar, pero no escribir, eso debería de ser prohibido, tiene que ser prohibido.

Lo escrito ya no puede ser borrado, porque estos libros tienen la cualidad de ser indestructibles e imborrables... pero se puede continuar una historia, se puede volver a empezar otra, se puede reescribir frases que ya se escribieron para volver a vivirlas y sobre todo, yo puedo volver a coger el bolígrafo y ser yo la persona que escriba. 

El único problema es que nunca sabes como se continua la historia hasta que no la vives, por eso deseo vivirla a partir de ahora como yo quiero. No quiero ser un títere de nadie y tener que alejarme de lo que yo quiero porque otros crean que es mejor. Es mí vida, no de ellos. Se supone que yo decido, yo escribo. Si me equivoco será mi error, si acierto será mi acierto. Pero no puede venir nadie a decir por mí.

sábado, 25 de febrero de 2012

Esconderse

Voy a esconder la cabeza en algún sitio. Voy a ocultarme de la luz y hasta de las sombras, si es que eso se puede.... Voy a callar todo lo que realmente pienso a algunas personas solo porque eso será mejor para mí, voy a ser hipócrita con esta vida y voy a dejar que me machaque un poco, sólo hoy y esta semana, para con el tiempo poder machacarla yo a ella. 

Fastidia, mucho y demasiado. No se puede ser una misma, ¿verdad? pues está claro que no. Bueno pues entonces le daré a la actuación y desempolvaré mi máscara de donde estaba guardada por mucho tiempo. Y mi verdadero yo, se esconderá detrás de esa cara que no es la mía, o incluso debajo de un vaso, donde sea, no me importa... todo esto es lo correcto... o eso es lo que todos los factores me dicen, lo que cada resquicio de mi día a día, me chilla, incluso por encima de mi voz. 

Estoy cansada de no comprender, de no entender lo que para otros es tan claro. ¿Acaso vivo en un universo paralelo? Pues parece ser que así es. Porque no entiendo que lo que no hace daño a nadie, parezca herir tanto a los demás. ¿Tanto le importa a los demás mi vida? Si yo soy feliz.... ¿no deberían de ser el resto felices? Pues no, claro que no. Eso sería demasiado sencillo. 

viernes, 24 de febrero de 2012

Empujando lejos

Está claro que la calma nunca se queda el tiempo suficiente para que nos acostumbremos a ella. Y que cuando todo parece ir bien, de la mejor manera posible, de la manera soñada... llega alguien o algo que interrumpe y se cuela en tu mejor momento para oscurecerlo, para darle sombra a esos colores que iluminan tu vida. 

Estoy empujando esa tormenta que se avecina. He escuchado truenos y visto algún relámpago, pero aún no está encima y puede que pase de largo si le empujo con suficiente fuerza. No voy a desistir en ello, voy a utilizar ese empeño que me caracteriza y ese no desfallecer. 

Sé, que no tendría que tener la necesidad de hacer esto, no deberían de ser las cosas así... pero ya que no está en mi mano cambiar nada, acepto lo que tengo, porque he ganado más que perder,  porque difícil o no yo he decidido y yo decido.