miércoles, 11 de diciembre de 2013

Cerrando etapas

Impresionante artículo de Paulo Coelho. Me encanta. Y viene muy bien a mi vida su aplicación, no podía dejar de ponerlo para un día poder encontrarlo. 

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
  • Cerrando círculos, o cerrando puertas o cerrando capítulos.
  • Lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van terminando.
  • ¿Terminó tu trabajo? ¿Se acabó tu relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje?...
Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en repetir el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual cosa.
El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y a seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado.  Ni siquiera preguntándonos porqué.  Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse.  No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. 
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!  
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.  Dejar ir, soltar, desprenderse.  En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar.   Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó.  No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú.  Suelta el resentimiento.  El repetir "tu película personal" para darle y darle al asunto. Lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás.  Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.  ¿Noviazgos o amistades que no dejas ir? ¿Posibilidades de regresar?  ¿Necesidad de aclaraciones? ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron?  
Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos.  Dite a ti mismo que no, que no vuelven.  Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año.  Por lo tanto, no hay nada a qué volver.  Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.  Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.  Por salud mental, por amor ti mismo, desprende lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable.  Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo.  Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste solo.  
Por lo tanto, es costumbre vivir contigo mismo, y es un trabajo personal aprender a vivir solo, sin la compañía humana o física que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque recuerda nada ni nadie nos es indispensable.  Sólo es costumbre, apego, necesidad.  Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras que significan salud mental y cualquiera que escojas te ayudará a seguir adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!

lunes, 2 de diciembre de 2013

Hartazgo

Aquí dejo una reflexión que me han pasado estos días.

Llega a veces con motivo, o incluso, sin él. Te sientes en el límite, sin fuerzas, sin ganas. La pelea de cada día te pilla en baja forma. Te da el bajón, y te preguntas para qué tanto esfuerzo, si no sería mejor tirar por la calle del medio, romper la baraja y sentarte a dormir. En distintas etapas puede llegar el cansancio. El estudiante en mitad del curso, cuando parece que las horas dedicadas no rinden y se oscurecen los motivos. Los enamorados, cuando se va enfriando la intensidad primera y empieza a asomar la rutina. El trabajador, hastiado, quizás por entrar una y otra vez en los mismos ciclos vitales. El que llega al final de los días fatigado y con ganas de tirar la toalla. ¿Qué hacer con ese cansancio que no encuentra reposo?

sábado, 30 de noviembre de 2013

Palabras

¿No os pasa que millones de veces que os preguntáis que es correcto decir o que no? Esas veces que no sabes si has de cerrar tu boca o hablar porque ya lo dicho ha hecho daño y lo escuchado más, porque hay cosas que no tienen marcha atrás y porque sobre todo sabes que hay cosas que harán tanto daño que no importa el tiempo que pase no se olvidarán. 

Y es que es curioso como las palabras hacen más daño que los golpes. Porque una palabra sabe colarse mejor dentro de tu corazón que un golpe que acaba curando. Esas palabras que te preguntas cuando se borrarán porque quedan suspendidas en el aire atacando una y otra vez, y siendo recordadas cuando ya todo parecía olvidado. 

martes, 5 de noviembre de 2013

A prueba de ti

Hoy ha llegado a mí de casualidad. Ya conocía esta canción, la letra la tarareo y la puedo cantar a la vez...pero realmente nunca me paré a escuchar la letra. ¿Casualidad? Empiezo a no creer en ellas, demasiadas supuestas casualidades juntas. 



Antes de que empieces a decirme
que te estás muriendo por volver a estar conmigo.
Date cuenta que has perdido.

Desde que no estás me siento libre
no voy a cambiarlo todo una vez más
por nada,
no te atrevas a pedirlo.

Lo siento mucho
no tengo más para ti
si me tuviste,
me dejaste ir.

Si te amé,
ya lo sé
en mí tú ya no existes en mi piel.
Si lloré no recuerdo como fue.

Si te amé,
pudo ser,
un momento de locura
y esta vez, no hay después,
descubrí que estoy a prueba de ti,
a prueba de ti.

Sé lo que ha dolido la caída
hoy te encuentras lejos de mi vida,
y ya no quiero escucharte otra mentira.
Lo siento mucho no tengo más para ti.
Si me tuviste
me dejaste ir.

Si te amé,
ya lo sé
en mí tú ya no existes en mi piel.
Si lloré no recuerdo como fue.

Si te amé,
pudo ser,
un momento de locura
y esta vez, no hay después,
no recuerdo como fue.

Si te amé,
ya lo sé
en mí tú ya no existes en mi piel.
Si lloré no recuerdo como fue.

Si te amé,
pudo ser,
un momento de locura
y esta vez, no hay después,
descubrí que estoy a prueba de ti.

De un mal sueño desperté,
soy más fuerte
y es que no lo quieres ver.

Si te amé,
ya lo sé
en mí tú ya no existes en mi piel.
Si lloré no recuerdo como fue.

Si te amé,
pudo ser,
un momento de locura
y esta vez, no hay después,
descubrí que estoy a prueba de ti,
a prueba de ti,
a prueba de ti.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Enfados y alegrías

Cuando el enfado domina por regla general tu estado de ánimo entiendes que ha llegado un momento decisivo donde tienes que tomar algún nuevo cambio o rumbo en tu vida guiado desde tu reflexión y que debe ser tomado en frío y no con ese calor interno que te hace querer chillarle a algunas personas más de una verdad a la cara.

Entiendes que hay cosas injustas y que esa injusticia ha recaído sobre ti, que te critican y juzgan si tu haces algo, pero que la otra persona se ve con todo el privilegio y derecho de hacerlo. No entiendes porque suceden las cosas y por más que lo intentas menos sentido le ves. 

Estás tan enrabiada que tienes ganas de llorar por impotencia y coraje. Porque nada de lo que está pasando era lo que querías y porque no sabes como salir de esta situación. Esperas que sea momentáneo apenas una mala racha en tu vida y salir de eso.

A cambio, a cambio hay que buscarle siempre el lado positivo. Y es que la gente que ya estaba en tu vida está aún más cerca de ti, que la debilidad de relaciones que tenias con otras personas ahora se han reforzado, que aparece gente nueva en tu vida y que todos los días hay algo por lo que sonreír. 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Pequeños detalles

Hay días en los que te levantas con el pie izquierdo, no aciertas a saber que ropa te vas a poner, no eres capaz de decidir que desayunar, nada de lo que te hagas en el pelo harás que te veas bien y para colmo has perdido tanto tiempo en decisiones intrascendentes que ves como las agujas del reloj han avanzado inexorablemente y sin descanso y prácticamente llegas tarde a trabajar. 

Y entonces entre toda esa tormenta que llevas encima, aparece una cara sonriente que te tiende la mano, te la agarra y te la coge con tanta fuerza que sientes como un rayo de sol se abre paso entre tanta lluvia que te ha mojado el ánimo. Entonces continúa buscando entre tus pulseras una que es significativa para él y al ver que la llevas puesta, sonríe y para tu sorpresa te da un abrazo. 

Son pequeños detalles que como el sonido de un portazo te despiertan de tu letargo y te hacen ver que el día puede ser maravilloso, que puedes encontrar una sonrisa en cualquier persona que esté a tu alrededor y que si algo va muy mal, estarán ellos para sacarte una sonrisa que dure al menos cinco largas horas. Porque ellos son espontáneos, naturales, reales y muy sinceros; porque si algo les gusta te lo dirán y si algo no les gusta directamente no fingirán. 

Ellos serán siempre los más pequeños pero las más grandes personas que puedas encontrarte.