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martes, 9 de junio de 2015

Y si... gracias

Hay historias que acaban y aún no han empezado, no llegan a despegar y tocar el cielo, porque lo que creía cielo solo era brisa. Y me pregunto que habría sido el cielo para nosotros, si ni siquiera el roce de tus labios lo fue, el abrazo que me dabas lo era o las risas al unísono nos ayudaba a tocarlo. 

Y entonces me pregunto como será el futuro, nos veremos, nos sonreiremos y luego qué, quién parará todos esos recuerdos que asaltarán mi mente. Quién callara mis dudas cuando venga el temido "y si..." pero lo cierto es que mi historia se escribe así, sin conocer muchas respuestas, una receta con ingredientes varios sin conocer el resultado final. 

Y es que me embarqué dispuesta a naufragar y me veo ahora a la deriva. Necesito encontrar mi rumbo de nuevo sin ti, pero contigo, qué contradicción. Y es que no voy a dejar las maletas donde se guardan tus recuerdos, irán conmigo a un nuevo destino, y aunque cierre las puertas de un piso que no volveré a pisar o pasaré la página de un libro que no volveré a leer, serán recuerdos que van adheridos a mi piel. 

No permitiré que se me borre la sonrisa si revivo algo que me haga evocarte, porque lo nuestro no ha sido una historia de barra, ni fugaz como estrella en el cielo. Porque no mido el tiempo en horas, sino en latidos, en momentos y risas. 

jueves, 22 de mayo de 2014

Maleta hecha


Vivo con la maleta lista y preparada para salir y partir donde sea. Tal vez hoy esté aquí y mañana no me encuentres. Puede que viva una temporada cerca de casa y otra me mantenga lejos y en silencio. Con suerte tal vez la maleta no la hago o deshago en dos semanas, y puede, tal vez, que la haga todos los fines de semana. 

Si miro al futuro, se donde estoy hoy pero no donde estaré mañana. No sé cuantos hogares me esperan, ni cuantas casas o personas tendré que conocer. No sé cuantos km recorrerá mi maleta, ni cuantos he andado y andaré yo.  

Echas de menos a tu familia, el calor del hogar y los abrazos de tus seres queridos. Echas de menos las conversaciones sentadas en un coche con grandes amigas o salir de fiesta y saber que ellas están ahí, echas de menos pasear calles conocidas y tener ese sentimiento de seguridad y arropo que te provoca pisar calles pisadas. 

Pero estar fuera te da confianza en ti misma, te da seguridad y experiencia. Te abre un abanico de posibilidades, de conocimientos y de gente maravillosa con la que poder convivir. Aprendes que no todo es como lo habías conocido, que de lejos aprecias más lo que tenías y que la distancia también es buena. Que si en tu corazón había diez personas también caben diez más y hay sitios para todos y que sobre todo la felicidad solo hay que buscarla. 

Y ahora se que muy probablemente me toque hacer la maleta en breve, tal vez para volver o para irme más lejos. Dejo mi suerte al destino y a mí me toca ponerle la sonrisa y buscar la alegría y lo positivo al futuro incierto que me espera. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Mi maleta de viaje

Quiero abrir mi maleta de viaje. Quiero abrirla cuando pasen muchos años y ver todo aquello que he ido metiendo poquito a poco. Quiero abrir esa caja que guardo en el fondo de un cajón y ver esos pequeños tesoros que han sido acumulados con el paso del tiempo. Y sé que cuando pase el tiempo habrá miles de recuerdos formados por mi pasado, mi presente y mi futuro. 

Actualmente, si miro dentro me gusta bastante lo que veo, lo que conforma cada rincón y esquina, las piezas que encajan en su sitio y los sitios donde tampoco encajan las piezas del todo. Y quiero lo que tengo ahora, lo quiero por mucho tiempo, por años, y si no de la misma forma, si del mismo material. Es lo poco que pido, que el material no cambie, porque el material del que se compone es lo esencial de mi vida. Quiero alargar por mucho el momento y su contenido. 


domingo, 1 de abril de 2012

Haciendo la maleta

No soy una persona muy viajera. No por nada, sino porque no me suele surgir la oportunidad de viajar y eso que es algo que me encanta. Pero últimamente parece que ando haciendo la maleta una vez por mes, y normalmente siempre es por placer. 

Hoy, he vuelto a hacer un día más la maleta. Simplemente para tres días, pero tres días en los que pienso ser muy feliz. En los que espero pasármelo bien, no parar de reír o sonreír y crear recuerdos, como cada vez que se viaja. 

Soy un desastre para preparar el equipaje. Siempre, pero siempre se me olvida algo. Me enfado cuando abro el armario y no se que puedo echarme, hará frío, hará calor, una camiseta, una camisa... la cámara que no se me puede olvidar, coger dinero, el cargador del móvil, etc. Esas cosas que son necesarias y con las que yo tengo un don muy pero que muy especial para que se me olvide. 

Ahora solo espero no haber olvidado nada, porque ya está la maleta hecha y quizás se me olvide algo material, pero va cargada de ilusión y felicidad.