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martes, 9 de junio de 2015

Y si... gracias

Hay historias que acaban y aún no han empezado, no llegan a despegar y tocar el cielo, porque lo que creía cielo solo era brisa. Y me pregunto que habría sido el cielo para nosotros, si ni siquiera el roce de tus labios lo fue, el abrazo que me dabas lo era o las risas al unísono nos ayudaba a tocarlo. 

Y entonces me pregunto como será el futuro, nos veremos, nos sonreiremos y luego qué, quién parará todos esos recuerdos que asaltarán mi mente. Quién callara mis dudas cuando venga el temido "y si..." pero lo cierto es que mi historia se escribe así, sin conocer muchas respuestas, una receta con ingredientes varios sin conocer el resultado final. 

Y es que me embarqué dispuesta a naufragar y me veo ahora a la deriva. Necesito encontrar mi rumbo de nuevo sin ti, pero contigo, qué contradicción. Y es que no voy a dejar las maletas donde se guardan tus recuerdos, irán conmigo a un nuevo destino, y aunque cierre las puertas de un piso que no volveré a pisar o pasaré la página de un libro que no volveré a leer, serán recuerdos que van adheridos a mi piel. 

No permitiré que se me borre la sonrisa si revivo algo que me haga evocarte, porque lo nuestro no ha sido una historia de barra, ni fugaz como estrella en el cielo. Porque no mido el tiempo en horas, sino en latidos, en momentos y risas. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Luchando contra el miedo

Da miedo volver a intentarlo, sacar la cabeza de debajo de tierra y ver un nuevo amanecer. Estamos acomodados a esa oscuridad a la que nos hemos acostumbrado, a ese trato de autocompasión que nos hemos impuestos por el simple hecho de que nos da miedo sacar coraje para seguir avanzando. 


Y llega el momento en el que un empujón, una palabra, un abrazo o simplemente el incesante intento de la gente hace que vuelvas a sonreír, a soñar, a reír. Te das cuenta de que vuelves a encontrarte, te miras una vez más al espejo y empiezas a recordar a esa persona risueña que eras, esas insignificancias que te hacían reír hasta llorar y no poder respirar. 

¿Y el miedo? Por supuesto que sigue ahí (aún lo palpo) pero lo miraré de frente. Tal vez nunca se vaya, tal vez desaparezca poco a poco, pero me he cansado de vivir a las sombras, de tener miedo al miedo. Viviré el presente y afrontaré el futuro con la cabeza cada día más alta aún sabiendo que me puedo equivocar, que tal vez tropiece una vez más, pero esta vez no me quedaré tirada en el suelo esperando que vengan a por mi, doblare mis piernas apoyare mis manos y me erguiré sobre mis pies y comenzaré a andar de nuevo. 

jueves, 22 de mayo de 2014

Maleta hecha


Vivo con la maleta lista y preparada para salir y partir donde sea. Tal vez hoy esté aquí y mañana no me encuentres. Puede que viva una temporada cerca de casa y otra me mantenga lejos y en silencio. Con suerte tal vez la maleta no la hago o deshago en dos semanas, y puede, tal vez, que la haga todos los fines de semana. 

Si miro al futuro, se donde estoy hoy pero no donde estaré mañana. No sé cuantos hogares me esperan, ni cuantas casas o personas tendré que conocer. No sé cuantos km recorrerá mi maleta, ni cuantos he andado y andaré yo.  

Echas de menos a tu familia, el calor del hogar y los abrazos de tus seres queridos. Echas de menos las conversaciones sentadas en un coche con grandes amigas o salir de fiesta y saber que ellas están ahí, echas de menos pasear calles conocidas y tener ese sentimiento de seguridad y arropo que te provoca pisar calles pisadas. 

Pero estar fuera te da confianza en ti misma, te da seguridad y experiencia. Te abre un abanico de posibilidades, de conocimientos y de gente maravillosa con la que poder convivir. Aprendes que no todo es como lo habías conocido, que de lejos aprecias más lo que tenías y que la distancia también es buena. Que si en tu corazón había diez personas también caben diez más y hay sitios para todos y que sobre todo la felicidad solo hay que buscarla. 

Y ahora se que muy probablemente me toque hacer la maleta en breve, tal vez para volver o para irme más lejos. Dejo mi suerte al destino y a mí me toca ponerle la sonrisa y buscar la alegría y lo positivo al futuro incierto que me espera. 

sábado, 16 de marzo de 2013

Reflexiones

Ayer viví una de esas pocas noches mágicas en las que detienes tu vida y miras a tu alrededor y dentro de ti. Una de esas noches en las que echas el ancla y detienes tus pasos en el mismo sitio pero diferente puerto que el resto de personas que te acompañan. Había muchas caras conocidas, otras totalmente nuevas y que tuve que conocer y otras que al cerrar los ojos puedo verlas en mi memoria. 

Te sientas, te paras y reflexionas. Cierras los ojos, respiras y piensas. Te relajas, escuchas y meditas. Recuerdas tu pasado, miras tu presente e imaginas tu futuro. Te paras y te preguntas, que quiero y qué quiero hacer, donde voy y que hago para conseguirlo. ¿Tengo sueños? ¿Cuáles son? ¿He cometido errores? ¿Qué he hecho bien? ¿Cómo he llegado hasta aquí? 

Y todo esto a la vez compartiendo experiencias, momentos y vivencias con muchas más personas que están ahí haciendo lo mismo que tú, pero cada una con su historia, sus problemas, sus sueños y su personalidad. Así es como te das cuenta que cada persona tiene un camino que recorrer y que cada paso dado es uno que das en tu vida. Y que todos tenemos que seguir hacia delante porque aunque haya habido heridas, la vida sigue y tienes que aceptarlo. 


domingo, 2 de diciembre de 2012

Trapecista de la vida

Has llegado a la mitad de la cuerda, y no puedes hacer nada. Te queda avanzar, y realmente es lo que quieres, ansias pisar el final y erguirte vencedora. 

Detrás, está el pasado y no importa que fue o como fue, importa donde estás situado y a donde avanzas. Pero en este momento tu presente se mueve y se balancea, tus pasos tienen que ser firmes pero tu cuerpo se gira y peligra con caer.

No importa hacia que lado dejes caer tu alma, caerá estrepitosamente, sin hacer ruido, sabiendo que al final tendrás unos brazos esperandote por algún lado. 

Pero no puedo dejarme caer, no voy a dejarme caer porque quiero mantenerme donde estoy, estabilizar la cuerda y avanzar a donde me lleve, pero sobre esa misma cuerda.

domingo, 24 de junio de 2012

¿Y luego?

Se acaba el curso y con ello mi futuro vuelve a ser incierto. He terminado mi trabajo propiamente dicho y han comenzado mis ansiadas vacaciones. No son tales como lo han sido siempre porque trabajaré algo en las mañanas, pero sin duda son vacaciones y me dan un descanso al cuál no estoy acostumbrada. 

¿Qué pasará el año que viene? La verdad es que no lo sé. No lo tengo claro y puede que se repita lo mismo que este año o bien que mi vida cambie para bien o para mal. El futuro es incierto y así se presenta. 

Es no saber que paso dar y temer a fallar. Es estar en lo alto de un acantilado y hacer que un paso a el frente haga que caigas en picado a no sabes donde, pero que con probabilidad duela mucho. O bien es dar un paso y simplemente acertar en tu camino y que el futuro te sonría. De todas formas, siempre me han dicho que "quién no arriesga, no gana" Así que parece que toca jugársela una y otra vez hasta que por fin una de tantas jugadas den el resultado esperado. Porque el "no", ya lo tengo, el "sí" hay que buscarlo. 

domingo, 6 de mayo de 2012

Desanclando...

En la entrada anterior escribí que vivo anclada al presente, sin pensar mucho en el futuro. Pero si antes escribo algo como eso, antes se me da la situación de desatar los nudos de las cuerdas que me aferran al presente, para trasladarme a mi futuro. 

Mi futuro está lleno de deseos, sueños y millones de buenos momentos para poder vivirlos todos ellos con alguien especial, al igual que sueño hacerlo ahora en el presente. Porque los sueños y deseos que no cumplo todavía, los guardo en pequeños botecitos, para cuando llegue el momento adecuado poder abrirlos y que se hagan realidad. Si nunca los viviese, quedarán por siempre en ese rinconcito y sonreiré por aquellos que si he abierto y por haber podido al menos crear los que no tendré. 

Hace unos días fui realista en cuanto a mi futuro. No es fácil (esa es la conclusión), pero tampoco imposible (esa es mi personalidad). ¿En un futuro sufriré? Sí, pero igual que lo hará todo el mundo. No me espero un camino de rosas, seguro que tiene piedras más grandes o más chicas y algunas incluso que las ponga yo delante, pero éstas serán por decisión propia. El futuro que creo que me espera, es el futuro que quiero, sea de una manera o de otra, porque será fruto de lo que tengo ahora, y lo que tengo y vivo ahora me hace feliz, muy feliz. No lo cambio y lo voy a mantener, porque si soy feliz como nunca quiere decir que esa es mi felicidad. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Anclajes

No hace mucho me han dicho que vivo anclada en el presente, que soy la perfecta representación de la conocida frase latina "Carpe Diem", que no me paro a pensar en lo que el futuro me depara o lo que me puede ocurrir. No creo que eso sea un 100% cierto, pero tampoco puedo negar que la mayor parte del tiempo viva así.

No quiere decir que no piense en el futuro, siempre lo pienso y le doy vueltas, pero por más que lo haga nunca sabré que es lo que me pasará mañana, en dos semanas y ni siquiera en cinco minutos. Así que al no tener ninguna pequeña pista de lo que me depara, no tiene sentido preocuparse por lo que pueda venir, ni preparar una actuación para un por si... porque primero nunca sabrás si llegará el momento de ponerlo en práctica y porque cuando normalmente piensas algo, luego sale todo lo contrario. 

Es por eso que vivo el presente, intento disfrutar el momento y sonreír, pasarlo con las personas que quiero, y no para de hacer cosas porque quizás luego ya no podré. No me gusta perder oportunidades y tampoco lamentarme por lo que ya hice, porque el pasado tampoco es un lugar para quedarse ni para poder hacer algo. Con lo cual, tal vez, tengan razón y vivo anclada a mi presente, sin pararme a pensar mucho en mi pasado y mucho menos en mi futuro. Porque cuando llegue el momento oportuno me tocará sonreír, llorar y luchar, me tocará abrazar, sentir y sufrir. Pero como no se cuando tocará no me preocupa. 

Sólo me preocupa ser feliz y hacer feliz a la gente que quiero. Intentar que nadie sufra si se puede evitar y que cuando me toque a mí, solo se que voy a luchar por mi felicidad hasta el final, porque no se perder sin haberlo intentado.