sábado, 4 de julio de 2015

Decepciones

Hay millones de momentos en la vida en la que tenemos decepciones, puede que a veces sea con algún compañero de trabajo, con algún amigo, con alguna persona, pero no hay ninguna que duela tanto como una decepción con uno mismo. 

Vives preparándote durante un curso entero para un mismo momento, y cuando llega la hora de la verdad te fallas a ti mismo. Todo eso que tenías en la mente se te olvida, la voz no te sale del cuerpo, las piernas te tiemblan y el corazón puedes sentirlo sin necesidad de colocar la mano sobre tu pecho. Y sientes una gran decepción, porque en una hora no eres capaz de dar ni un 25% de ti mismo y de lo que tenías planeado. 

Pero te queda el consuelo de un abrazo al llegar a casa, de un consuelo en el desconsuelo cuando lloras de rabia, impotencia y coraje, de un montón de palabras de ánimo que aunque no animan porque de nada sirve lo que te digan, si que es cierto que las agradeces igualmente y de una sonrisa que te anima a volver a intentarlo en otra nueva ocasión.

miércoles, 1 de julio de 2015

Seguir caminando...

No desvanecer en el intento, intentarlo aunque sea tarde, seguir escribiendo, riendo y mandando mensajes. No sé que me lleva a actuar como lo hago, si realmente lo que siento o la cabeza que tengo. Soy de mente cuadriculada, si algo es de una manera no puede serlo de otra, pero cuando llegan y cambian mis esquemas me altero rápidamente. 

Las cosas cambiaron hace poco y sigo aquí intentando algo, no sé muy bien el qué, ni yo misma lo tengo claro. Supongo que cumplir una promesa que un día hice y que no quiero romper porque tiene sentido y significado para mí. 

Es muy difícil cuando mi subconsciente por un lado mi chilla que ya es tarde, que intentándolo quedo como una persona cansina, desesperada o idiota que no sabe simplemente aceptar algo. Pero es que por otro lado, si abandono, si realmente dejo de escribir, si desaparezco como tengo costumbre, sucumbiré a lo de siempre, a darle la razón a la otra persona, a perder a alguien que realmente no tengo motivos para que desaparezca de mi vida, a dejar en el tintero muchas cosas sin acabar, a lamentarme en el futuro con la pregunta "¿Y si...?". 

Pero es complicado cuando no ves reciprocidad, y aún así cierras los ojos y sigues escribiendo cosas que luego te arrepientes pero te consuelas a ti misma diciendo que realmente lo pensaba. No es que quieras que la otra persona haga las mismas cosas que tú. Porque nadie, absolutamente nadie, actúa igual a otra persona. Pero puede que si se espere algo, y eso que no tengo muy claro el qué tampoco. 

Obviamente nada volverá a ser igual, pero ¿quién quiere que las cosas sucedan igual?. Eso sí que lo tengo claro, todo tendría que ser diferente. Todo debería cambiar. Pero puede que mis cambios lleguen tarde, que si quiera a lo que aspiro ya no sea posible, que no quiero un inicio, que no quiero volver a los pasos que ya caminé, pero si quiero caminar de nuevo con tranquilidad.  Que no es lo mismo, porque ya no lo quiero. No.

Y todo esto viene a que ahora mismo estoy enfadada conmigo misma porque no aprendo, porque soy como una niña tonta que suspende la lección una y otra vez, da igual de que asignatura hablemos, soy de esas personas que le toman cariño a la piedra, a las piedras. Y justo mientras escribo esto, idiota de mi, sigo pensando que las cosas pueden cambiar, que hay algo que se pueda hacer, que puedo olvidar y seguir, que no tiene sentido enfadarse más, que no tengo que romper más garrotas, que me encantaría que me regalasen una nueva, que no se... supongo que demasiadas cosas pasan por mi cabeza en estos momentos y que son tan confusas, como posiblemente lo es esta entrada que he escrito.

martes, 30 de junio de 2015

Reencuentros

Hay días en los que personas a las que no veías hacía mucho tiempo, te llaman para desayunar, comer o tomar un café. Y sientes esa alegría del reencuentro, esa sonrisa y abrazo al ver a una persona que hacía tiempo no sabías de ella, obviando más que algún esporádico mensaje en alguna red social que carece de todo tipo de cercanía por mucho que se intente lo contrario. 

Y entonces se comparte un rato de charla para poder comprobar que nada ha cambiado. Que nos hemos hecho más mayores, que las responsabilidades son más, que nuestras vidas han cambiado un poco, que empezamos a vivir nuestras propias vidas, pero la esencia sigue en ese mismo sitio donde se dejó. 

Seguimos riendo con las mismas historias, se recuerdan anécdotas, se reviven recuerdos, se cotillea sobre una nueva historia, un nuevo rumor. Y es que lo agradable de tener un amigo, es que no se necesita estar siempre en contacto con esa persona para saber que estará ahí a pesar de que al año a veces solo te ves una vez. Y entonces esos ratitos, ese café compartido o esos churros con chocolate pasan a tener un valor añadido. 

martes, 23 de junio de 2015

Última oportunidad

Esta era la última oportunidad, pero claro supongo que sólo lo era para mí. Se acabó el tiempo en este sofa, dormir en una cama de matrimonio, paseos oliendo a mar y películas en una televisión. Ya no hay más oportunidades, se gastaron todas como se consume una vela y ya no vuelve a prender porque desapareció la cera. 

Hubiese sido una gran semana, mejor de lo que lo está siendo, está San Juan, la feria de barrio, un fin de curso ajetreado, comidas y celebraciones. Pero como digo, hay oportunidades perdidas y nunca devueltas. Y es que esta lo fue. Así que ya si, se puso el punto y final. Se terminó. Porque guardar la esperanza está bien, pero llega un momento en el que entiendes que guardar la esperanza junto a la espera, eso solo hace daño. 

lunes, 15 de junio de 2015

We're giving up on us

Hay veces que te das cuenta que la vida ha corrido más que tú. Y es que llegas tarde a todo, a lo importante y a lo simple, sin importar que tanto intentos hagas de correr un sprint. Lo que quedó atrás no tiene vuelta y con ello todos esos sueños que ahora si no están rotos, están guardados en un lugar de esos que intentamos no tocar para que no duela. 

Pero claro, en ese momento encuentro todas esas palabras que debería haber dicho y no diré. No perdamos el tiempo en culpables, no tiene sentido, nada arreglará la historia que no fue. Pero haz algo por mí, mira mis fotos y dime si esa sonrisa mentía, si tu felicidad no era cierta o si todo lo que vivimos no era real. Nadie podrá borrar un viaje de locura, una tarta fría de congelador o un domingo de película y manta. 

Nos hemos robado el futuro y con ello sus infinitas oportunidades, aciertos y errores. Y contigo todo es diferente. No puedo odiarte, ni culparte, pero si enfadarme, me enfada que hayas tomado algunas decisiones sin pensar si estaría de acuerdo, que juegues a un juego al que no soy capaz de seguirte, que no hayas cogido y me hayas dicho todo eso que no dirás porque así eres tú, que hayas dejado mi vida plagada de recuerdos de ti. Y aún así no sé hacer recaer sobre ti la responsabilidad de esta decisión, porque yo decidí que sucediera así. Por que fue así y ya. Por que sea como sea "Gracias". 

miércoles, 10 de junio de 2015

Puta vida

Hoy no escribo por mí, sino por ti. Porque diré eso que tú callas y no expresas, esas palabras que se quedan dentro de ti y no piensas hablar con nadie, porque cuando me rechazas la llamada se que es dolor, miedo y lágrimas lo que oiré en el susurro de tu voz. 

Estoy enfadada, de hecho podría decir que rabiosa, como una bomba a punto de estallar, como esa olla exprés que está a punto de dar vueltas. Me he enfadado con el mundo, por mi y sobre todo por ti. Porque no mereces lo que te ha tocado, porque la vida me demuestra lo malditamente injusta que es. La vida es puta y te ha tocado una de esas jugadas que nadie quiere y parece que siempre tocan de lejos. 

Pero no estás sola, estás rodeada de gente, esa a la que no le coges el teléfono y aún así no por ello ha dejado de llamar y hacer que se ilumine la pequeña pantalla con tantos nombres para que te acuerdes que están ahí. Y es ahora, que tengo ganas de decirte todo lo que significas para mí, decirte que aún guardo ese primer regalo que me hiciste hace ya más de 23 años, porque se que en cierto modo es unión a ti y a vosotros. 

Y es que no me importa que no seamos familia, porque la familia muchas veces se escoge, porque he tenido contigo lágrimas y millones de risas y momentos. Esos que aún tenemos que multiplicar. Mientras no paro de darle vueltas a la cabeza, me quedo con mi único pensamiento, y con las ganas de poder estar más cerca. 

martes, 9 de junio de 2015

Y si... gracias

Hay historias que acaban y aún no han empezado, no llegan a despegar y tocar el cielo, porque lo que creía cielo solo era brisa. Y me pregunto que habría sido el cielo para nosotros, si ni siquiera el roce de tus labios lo fue, el abrazo que me dabas lo era o las risas al unísono nos ayudaba a tocarlo. 

Y entonces me pregunto como será el futuro, nos veremos, nos sonreiremos y luego qué, quién parará todos esos recuerdos que asaltarán mi mente. Quién callara mis dudas cuando venga el temido "y si..." pero lo cierto es que mi historia se escribe así, sin conocer muchas respuestas, una receta con ingredientes varios sin conocer el resultado final. 

Y es que me embarqué dispuesta a naufragar y me veo ahora a la deriva. Necesito encontrar mi rumbo de nuevo sin ti, pero contigo, qué contradicción. Y es que no voy a dejar las maletas donde se guardan tus recuerdos, irán conmigo a un nuevo destino, y aunque cierre las puertas de un piso que no volveré a pisar o pasaré la página de un libro que no volveré a leer, serán recuerdos que van adheridos a mi piel. 

No permitiré que se me borre la sonrisa si revivo algo que me haga evocarte, porque lo nuestro no ha sido una historia de barra, ni fugaz como estrella en el cielo. Porque no mido el tiempo en horas, sino en latidos, en momentos y risas.