sábado, 14 de julio de 2018

Desahogo

Así en caliente, desde el móvil y sin pensar mucho hago esta entrada. Tumbada en mi cama un sábado a las siete de la tarde de un verano más. Tengo que aprender a quererme más, a darme menos, a no abrirme en canal cuando ni de manera remota van a hacer lo mismo. 

Pero toda esta rabia es proporcional a mi cobardía para decir lo que siento al 100%. Siempre me he jactado de valiente y escondo la cabeza más hondo que la avestruces. El problema es que no soy capaz de decir: te quiero, no te olvide y no me importaría irme al precipicio si es contigo. 

Me he concienciado de que nunca miraremos el mismo horizonte, no compartiremos una cena, un cubo de palomitas, ni habrá muchas más risas compartidas. Soy egoista, cobarde o loca. Adjetivos hay para elegir, son muchos y todos un poco reales. Y lo peor es que dentro de nuestros mini enfrentamientos me siento viva porque se que soy capaz de provocarte. 

Parece que solo me acuerdo de este blog cuando estoy triste, cabreada o melancólica. Y lo cierto es que es así, mi manera de escaparme, evadirme de lo que me provoca... soltarlo y ser un poco más libre. 

martes, 26 de junio de 2018

Fin de curso

Hay días cargados de emociones, donde la tristeza, nostalgia y felicidad contenida abarca más espacio del que por naturaleza les dejaríamos. Empiezas a ver despedidas, abrazos, sonrisas, incertidumbres, charlas animadas y alguna que otra lágrima. 

Y es ahora cuando sientes que otro ciclo se acaba, que las despedidas vuelven a ti a pesar de no gustarte nada, pero en las que a pesar de todo has vivido un año único, divertido, con mil recuerdos, sonrisas, salidas nocturnas, tapas y bares, risas, noches de guitarra y canciones desafinadas, viajes, tuppers descongelados que luego cenas, rutas a pie y en barco, tardes de playeo y mil recuerdos más. 

Echarás de menos a esos alumnos que te han hecho la vida más intensa, a esos que te abrazan sin motivo, a los que tienen picardía y lo saben, a los que te sacan de tus casillas, a los que siempre tienen una sonrisa, a los que cuesta convencer y a los que se convencen pronto, a los que están siempre dispuestos y a los que te cuesta más, a los que te cuentan todos y a los que les da vergüenza hablar contigo. En general, esos niños que han hecho de tu curso un año maravilloso, porque al final solo quedan los buenos recuerdos y el saber que se van a una nueva etapa. 


miércoles, 20 de junio de 2018

Mi estrella fugaz

Hay veces que una camina directa al precipicio con todo el conocimiento de saber cuáles serán las consecuencias de la caída y aún así no hay nada que la frene. Se cree que lleva protección suficiente para lo que realmente será el golpe. Y es tras el aterrizaje que  se aprende que nunca habrá suficiente autoconvencimiento para parar lo que se siente. 

Yo sola acepté la propuesta. Yo sola me autoconvencí de que no significaría nada y de que mi corazón estaba blindado ante todo porque no repetiría el mismo error dos veces... pero demostré ser más sentimental que racional. 

No puedo hablar de arrepentimiento porque hice lo que sentí (aunque muchas veces controlé movimientos, acciones y palabras). Disfruté de cada segundo, de cada sonrisa tonta, de un intentar mantener una escucha activa, de unos planes no planeados, de cada pique tonto y provocado.  

Y es que ha sido mi estrella fugaz, esa que veo por primera vez y que es tan efímera como un pestañeo. Esa que es cálida y ardiente, que tiene el fuego suficiente para hacer brillar lo que hay a su alrededor. Una estrella que me envolvió y justo en ese momento me dí por perdida. A la mierda todo lo que había controlado, se resquebrajó el dique de contención de todo sentimiento. Y ahora días más tarde sigo sellando de nuevo las grietas para poder volver al punto de partida. Porque nunca se es lo suficientemente valiente para aceptar lo que una vez acabó haciendo daño, y porque se es muy cobarde para dejar la pregunta en el aire de "qué pasaría si...". 

sábado, 7 de abril de 2018

Reflexión de sábado

Estoy en un punto de mi vida, en los que los buenos ratos los busco día a día, donde se me acumulan las comidas, cafés y cenas con amigos, e incluso hay momentos en los que llego a pensar que debo de relajar el ritmo que llevo, cuando las personas que me rodean me dicen "no paras". Pero sinceramente no me apetece frenar o poner dificultades a cosas que me hacen sentir bien. 

Disfruto de la comida de los lunes con compañeros y ese pequeño relax que da desconectar del trabajo. Me encanta saber que cuentan conmigo los fines de semana o entre semana y que tengo la posibilidad de quedar todos los días de la semana porque siempre hay alguien que me escribe (y aunque suene egoísta, es así). Me apunto a una comida improvisada aunque me espere en casa un tupper listo para calentar, me gusta unas cañas por la noche aunque ya me haya puesto el pijama. 

Porque reconozco que si hay una palabra que me pueda definir, esa es "sociable". Y aún así, con todo este ambiente "festivo" que me rodea, con la de personas que tengo que cuentan conmigo, con la de momentos felices que superan a los malos, siempre vuelven a mi cabeza los mismo rostros de personas que he perdido por el camino y me encantaría tener. Y lo cierto es que no me siento mal, ya que me he resignado al cambio...  

A algunos los intento recuperar y otros son como un semáforo en ámbar en mi vida, aparecen y desaparecen pero sin seguir siempre el mismo tiempo entre intermitencia e intermitencia. Es probable que esa sea la causa de no poder desconectar sentimientos y pensamientos. Aún así siempre me centro en lo que tengo delante, en las risas y sonrisas que me ofrecen las personas que tengo delante, en la felicidad de sentirse querida y en saber que me quedan mil cosas por vivir y disfrutar acompañada siempre de gente que me hará feliz. 

martes, 20 de junio de 2017

Hoy sí, mañana tal vez...

Sé que tengo mil planes pendientes en una agenda escrita en algún rincón de mi cabeza, donde lo acompaña un mapa mundi y mil chinchetas por colocar, una cámara con mil fotos por imprimir para darle color a una pared blanca y millones de momentos que compartir con los que están y con los que llegarán. 

Se que tengo mil perdones por pedir, mil "te quiero" atrapados en la garganta, millones de sonrisas y cientos de lágrimas que dejar brotar, incontables abrazos que compartir y sobre todo risas que hagan que me duela la barriga por no poder parar. 

Pero no quiero preocuparme por cuando y como llegarán, no me preocupa en que lugar del mundo pase, ni si estarás tú o tú en cada momento que recuerde en el futuro... ahora sólo me preocupa disfrutar cada momento que vivo, estar localizable para la gente que me hace bien, y tener ganas de tener ganas, superar miedos que aparecen cuando cierro los ojos, regresar a sitios donde he sido feliz y sumar en una lista infinita. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

De principio a fin

Hace mucho que no escribía, y ahora sentada delante del mar encuentro las ganas para abrir el blog y escribir en él. Y es que no hay otro motivo de mi abandono que no querer enfrentarme a leer otras entradas o recordar otros momentos en los que lo he utilizado. 

Dicen que la vida es una aventura diaria... pero cuando mejor se aprecia esto es cuando sentada y mirando una puesta de sol, se reflexiona sobre lo que nos pasa día a día y como nos ha cambiado la vida en unos pocos meses.

He perdido gente en estos meses, personas que siempre serán mi pasado, y por supuesto se llevaron parte de mis sonrisas, de mis minutos y de mi tiempo regalado, porque a su lado era una aventura constante. He tomado decisiones que no han sido fáciles, he dicho un "no" que me han roto un poco por dentro mientras se pronunciaba y he enfrentado situaciones que antes evitaba. Y ahora estoy aceptando las consecuencias que no siempre son como uno quiere en su vida, pero que tal vez sean lo mejor en el futuro. 

Pero también he ganado a otras personas, he recuperado una vieja amistad, de esas que sabías que eran para toda la vida y que yo solita malogré. Nunca será como fue en el pasado, pero no quiero que vuelva a desaparecer de mi vida, porque me resulta reconfortante y me da paz saber que anda ahí para un café un sábado tarde y una charla de recuerdos mezclados. 

Y ahora estoy conociendo gente nueva, es una nueva etapa, una nueva ciudad, nuevas personas, darse la oportunidad de conocerse y conocernos... conocer, afrontar miedos, ser tú misma a ratos y sonreír en otros... arriesgarse a salir y cenar o encerrarse y pensar, apostar por nuevas metas futuras y luchar por lo que se quiere, ratos de silencio en casa y jaleo y bullicio por las mañanas, echar de menos lo conocido y a tu gente, aprovecharse cuando se vuelve a casa, disfrutar de este momento como si no hubiese un mañana, de una puesta de sol que no se volverá a repetir, con un barco al fondo, un sol naranja y un cielo teñido de rosas y morados, algo que hace el mejor momento del día.

Y mientras tanto, mientras todo esto me ocurre, lo más importante es saber que me estoy olvidando de ti, que poco a poco duele menos pensarte y que mi gracias sincero por no escribirme se mezcla cada vez menos con unas lágrimas esporádicas por el adiós. Porque nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde y yo perdí y sin saber lo que tenía realmente. Porque me cansé de decirte que busques a alguien cuando pienso que yo era la persona perfecta para ti, pero tal vez en otra vida, ya que está claro que esta no lo fue. Porque quiero que seas tan feliz que hagas feliz a los de tu alrededor y así yo poder serlo, porque egoístamente, eso me quitaría culpa a mí.. porque en el fondo siempre has sido un gracias de principio hasta el fin. 

martes, 21 de junio de 2016

Último empujón....

Debería haber escrito que estaba cerrado por vacaciones... pero lo cierto es que he estado desconectada de algunas de mis redes sociales por exceso de tareas, trabajo, estudios... pero bueno, ya se va viendo la luz al final del túnel y cada vez estamos más cerca de terminar. Quién la sigue la consigue y parece que tras un año de trabajo, intento de organización (que no siempre se conseguía) y algunas que otras lágrimas conseguiré el objetivo propuesto del curso. 

No ha sido fácil compaginar trabajo con estudios, de hecho, tampoco lo era coger el coche un día a la semana para conducir camino a una universidad y tener luego que volverse, llegar tarde al piso y cenar lo primero que veía porque el cansancio no me permitía hacerme nada elaborado.


Le he quitado horas al sueño, tiempo al ocio, ratos de charlas y risas a familias y amigos, he olvidado lo que eran series o leer un libro por placer y no por obligación; pero he aprendido que si se quiere algo se puede conseguir, que nada empieza si no te lo propones y le echas coraje a la vida, que a veces hace más la constancia y las ganas que otra cosa. Y que si el camino se hace acompañado de amigas también ayuda, por supuesto, aunque a veces como dicen por ahí... donde hay confianza da asco. 

Aún no he terminado, y me queda el último empujón, tal vez uno de los que más me estén costando... pero mirando atrás, ya parece una tontería. Empecé sin nada y puede que acabe con un título de grado en mi currículo, no me puedo quejar ¿no? Y todo en un año, con más asignaturas por cuatrimestre de lo que he tenido nunca... así que ¡esto está ya hecho!

¡A por el último empujón!